Vacantes en El Eje del Mal

Ya podemos suspirar tranquilos. Korea ha renunciado a su programa nuclear a cambio de grandes inversiones de empresas energéticas internacionales en su territorio y ya no es parte del Eje del Mal, esta especie de moderno Plan Marshall para implantar el neoliberalismo por el miedo que se inventó Bush. Ahora, con Irak en ruinas, tenemos dos vacantes para el citado eje del mal. Hagan sus apuestas.

David, que aún anda peleándose con blogger para registrarse (menos mal que intentamos desarrollar un blog y no el software que controle una central nuclear), me ha recordado este artículo de John Cleese, miembro del legendario grupo Monty Python, con motivo de la guerra de Irak. Aunque firmado en 2003, goza de plena actualidad. Pongámosle un poco de ironía al asunto.

Enfadados por no ser incluidos en el “Eje del Mal”, Libia, China y Siria han anunciado hoy la formación del “Eje Igual de Malo”, que, según han dicho, será más malvado aún que el estúpido eje Irán-Irak-Corea del Norte sobre el que el presidente Bush alertó a su país en el discurso del Estado de la Unión. Los miembros del Eje del Mal, sin embargo, han descalificado inmediatamente al nuevo eje porque, de inicio, tiene un nombre realmente imbécil.

“Cierto, son igual de malvados… ¡en sus sueños!”, ha declarado el líder de Corea del Norte Kim Jong-Il. “Todo el mundo sabe que nosotros somos los mejores malvados… ¡somos los mejores!”.

Diplomáticos sirios han negado que estén celosos por su exclusión del Eje del Mal, aunque han confesado que pidieron su inclusión en él. “Nos dijeron que estaba completo”, ha manifestado Bashar Al-Assad, presidente de Siria.

“Un eje no puede tener más de tres países”, ha explicado el presidente iraquí, Sadam Husein. “No es una norma que haya impuesto yo, es la tradición. En la Segunda Guerra Mundial eran Alemania, Italia y Japón los que formaban el Eje del Mal. El eje sólo puede estar formado por tres países y un acuerdo secreto. El nuestro es endiabladamente
bueno”.

La reacción internacional a la declaración de Bush sobre el Eje del Mal fue inmediata y provocó, en pocos minutos, la rendición de Francia. En todo el mundo, distintos países han emprendido una carrera para obtener el status de triunvirato en lo que se ha convertido en un juego de sillas geopolíticas. Cuba, Sudán y Serbia han anunciado la formación del “Eje Algo Malvado”, forzando a Somalia a unirse a Uganda y Myanmar en el “Eje Ocasionalmente Malvado”, mientras que Bulgaria, Indonesia y Rusia han establecido el “Eje realmente no tan malvado como desagradable”. Con esta expansión de los criterios y la oleada de formación de clubes, Sierra Leona, El Salvador y Ruanda han pedido que sean llamados el “Eje de los países que no son los peores, ciertamente, pero que nunca acogerán unos Juegos Olímpicos”. Canadá, Méjico y Australia han formado el “Eje de las naciones que son realmente buenas pero tienen en secreto algunos pensamientos sucios acerca de América”, mientras que Escocia, Nueva Zelanda y España han creado el “Eje de los países que quieren que las ovejas se pinten los labios”. “Bueno, realmente, esa no es una amenaza, es sólo algo que nos gustaría hacer”, ha declarado Jack McConnell, Primer Ministro escocés.

Creyendo que quizá el resto de naciones del mundo se está riendo de él, el presidente Bush ha dado el visto bueno a la mayoría de los ejes, excepto el “Eje de países cuyos nombres acaban en ‘guay'”, acusando a uno de sus miembros de incumplir los requisitos. Funcionarios de Paraguay, Uruguay y Chadguay han rechazado esta acusación.

Por su parte, Israel ha insistido en que no quiere incorporarse a ningún Eje, pero, en privado, varios líderes mundiales han afirmado que esta postura se debe sólo a que nadie les ha invitado a unirse.

John Cleese

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