Gabriel García Márquez

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.”

Aquello que se debía de señalar con el dedo eran aguaceros de cuatro años, diálogos con los muertos, toda una saga que se autodestruye, coroneles que declaran y pierden 32 guerras, alfombras voladoras y relojes suizos, niñas que levitan y se desvanecen al morir, lluvias de mariposas amarillas, duelos de gourmets, hijos bastardos que mueren sincronizados, bebes con cola de cerdo, gitanos muertos que no acaban de morir. Con estos trazos de un carboncillo mágico, Gabriel García Márquez da forma a Macondo con pulso de realidad.

Aquel es el inicio de Cien Años de Soledad. No es una novela fácil de leer para aquellos que lo intenten por primera vez, pero es de las que marcan. Tal vez la obra cumbre de las letras hispanas junto con El Quijote,

Hoy cumple 80 años Gabriel García Márquez. Este hecho sumado a que en Mayo se cumplen cuarenta años de la publicación de Cien años de Soledad y los 25 de la entrega del premio Nobel al escritor colombiano, hacen que el 2007 sea culturalmente el año de García Márquez, con permiso de Charles Chaplin, que será recordado en el 70 aniversario de su muerte.

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