Una Historia de No-Violencia

Durante la crispación política de los últimos meses a cuenta del proceso de paz en el País Vasco hemos escuchado afirmar en repetidas ocasiones que “no es un proceso de paz porque no estamos en guerra”, incluso alguno se refería directamente a la situación como “el mal llamado proceso de paz”.

Esto me lleva a pensar que quien dice esto cree que paz es el antónimo de guerra y solo de guerra. Siguiendo este pensamiento me puse a buscar antónimos de violencia, ya que si no estamos en guerra, supongo que nadie dudará que estamos en una situación de violencia. El resultado: No existen antónimos de violencia.

Sin ir más lejos, cuando se habla sobre Gandhi, icono del pacifismo, se dice de él que es el paradigma de la no-violencia. Parece ser que el término no-violencia es el único que hemos acuñado para nombrar la ausencia de violencia. A mí me resulta inquietante que no tengamos una palabra de verdad para la no-violencia cuando he encontrado hasta 23 sinónimos de violencia. Entre ellos, agresión, crueldad, ferocidad y violación son los más llamativos.

¿Qué dice esta carencia de vocabulario por un lado y exceso por el otro de nuestra cultura y nuestra forma de pensar?. ¿Será por algo parecido a aquello de “la letra con sangre entra”?. Tal vez las razones sean otras, pero no quiero ser malpensado, que quién sabe, a lo mejor en un futuro próximo es delito.

Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos “bueno”. Si tienes una palabra como “bueno”, ¿qué necesidad hay de la contraria, “malo”? Nobueno sirve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a “bueno” y la otra no. Por otra parte, si quieres un reforzamiento de la palabra “bueno”, ¿qué sentido tienen esas confusas e inútiles palabras “excelente, espléndido” y otras por el estilo? Plusbueno basta para decir lo que es mejor que lo simplemente bueno y dobleplusbueno sirve perfectamente para acentuar el grado de bondad…
¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento?

George Orwell “1984” Primera Parte Capítulo 5
Anuncios