Elegir o no elegir (II)

Tras la victoria, uno de los colaboradores de Sarkozy insinuó que este se refugiaría en un monasterio para reflexionar sobre el futuro de Francia. Tres días más tarde, la prensa lo encontró haciendo un crucero por el Mediterráneo en un yate de lujo con todos los gastos pagados por uno de los principales empresarios franceses, un multimillonario del mundo de la comunicación.

No está claro cuánto costó el lujo ni tampoco qué compensación tendrá para el generoso mecenas la inversión.

Mientras tanto, ante las inminentes elecciones municipales, el magnate de la Formula 1, Ecclestone, condiciona sin ninguna vergüenza, que Valencia albergue el Gran Premio a que el Partido Popular gane las elecciones.

Dos ejemplos bochornosos de quién ostenta el poder real en el mundo, que en realidad no hay alternativa de elección ya que con las elecciones conseguimos que los vencedores lleguen al gobierno, pero no al poder. Ahora mismo nuestro voto vale muchísimo más si tenemos derecho a voto en la asamblea de accionistas de una multinacional que si tenemos derecho a voto en unas elecciones democráticas.

Cuidado.

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