Mi amigo checo

Ayer, después de trabajar fui a la playa a pasar la tarde. Fui sola porque todos los que están a mi alrededor están de exámenes o trabajando a jornada partida o con el novio o estudiando fuera.

El caso es que ayer hice un amigo de la República Checa. Estaba yo tranquilamente en la Concha tumbada en la toalla leyendo un librillo cuando alguien me preguntó si se podía sentar a mi lado. Yo contesté que por supuesto.

Era un chico rubio de pelo largo, moreno de piel y con barba, era muy atractivo, al menos esa fue mi primera reacción, hasta que me di cuenta de que se parecía horrores, en sus gestos y en su mirada, a mi ex novio, en ese momento empecé a sentirme rara. De cualquier manera, este chico resultó ser una persona muy agradable e interesante. Me contó – a trancas y barrancas porque aún no se expresa bien en español – que tenía 28 años y que hace ahora un año y medio se fue de su casa de un pueblo pequeño de la República Checa porque no encontraba trabajo (el es tornero) y porque su espíritu libre no servía para vivir en un sitio tan pequeño. El quería ver mundo así que cogió la mochila y un saco de dormir y haciendo autostop llegó a Barcelona, Alicante, Madrid, Córdoba y ahora a San Sebastián, mañana no se sabe.

Me contó que lleva año y medio durmiendo a veces en pensiones, a veces en la calle, pero que es feliz así porque es libre, no tiene que ir a ninguna hora a trabajar ni tiene que llegar a casa. En ningún momento dijo que su vida fuera ideal, al contrario, él lo ve como una aventura que terminará cuando vuelva a su pueblo, cuando él quiera, después de haber visto el mundo entero o parte de él, la parte que él quiera, pero cuando vuelva ya no será el mismo, volverá otra persona, otra persona más feliz por haber podido cumplir su sueño.

Estaba tan a gusto hablando que no me di cuenta que se me había hecho muy tarde, me invito a quedarme a pasar con él la noche en la playa pero yo rechacé su oferta, yo si tengo que cumplir horarios, no soy tan libre. Le di dos besos, y cuando me iba me paró para decirme que me esperaba algún día de estos en la playa para seguir hablando. Yo le dije que nos volveríamos a ver y me fui a casa, creo que nunca me he sentido tan mal durmiendo en mi cama, al saber que mi amigo checo ( que no me dijo su nombre) dormía en los bajos de la Concha, por lo menos hizo buena noche, y durmió bajo las estrellas.

Estibaliz


Foto: Cuerdos de Atar

Anuncios