Ismael Serrano: Memoria a Fuego

Ismael Serrano está grabando su nuevo álbum y aprovechando Youtube para acercar a sus seguidores el proceso de grabación del disco, cuyo primer single llevará por título Casandra.

En estos tiempos políticamente convulsos en los que parecen abrirse puertas a otro mundo posible es inevitable fijarse y escuchar con atención a un personaje como Ismael Serrano. Este cantautor vallecano tan realista como Mafalda, tan optimista como Kafka. Es hijo de la transición y de Rodolfo Serrano, periodista concienzado que le introdujo en los acordes de cantautores como Sabina, Serrat o Silvio, convertidos en sus primeros referentes musicales.

A mediados de los 90 alternaba sus estudios de Físicas con sus primeros escarceos en el mundo de la música, tocando primero en lugares de okupación para pasar al circuito de bares musicales de Madrid, entre ellos los míticos Libertad 8 y la Sala Galileo. Diez años después, recorriendo los principales teatros y auditorios de la geografía española y latinoamericana parecen estar lejos aquellos comienzos. Lejos, pero no olvidados. Ismael Serrano hace siempre oficio del recuerdo y de la memoria, la suya y la instalada en el subconsciente de una sociedad a la que critica su tendencia al olvido. En canciones claramente inspiradas por la lectura de escritores sudamericanos como Benedetti, Gelmán o Galeano, siempre ha intentado reivindicar la memoria, tema recurrente desde aquella primera canción “Papa cuéntame otra vez” hasta el título de su, hasta ahora, último disco, ”Naves ardiendo más allá de Orión”. La frase está sacada de un diálogo entre Rutger Hauer y Harrison Ford en Blade Runner, la película dirigida por Ridley Scott. Ismael habla de las cosas que le preocupan a nivel global, del miedo y de cómo lo utilizan para manejarnos, trata de contar cómo ve las cosas y lo que significan para él. Él mismo lo explicaba en sus recitales, Estas canciones son mis naves en llamas, las lágrimas que rescaté del temporal, retazos de lo que fuimos, los miedos que salvé de la hoguera, mi dulce memoria”.

La referencia cinéfila no es casual, Serrano fue en su adolescencia un asiduo a las salas Alphaville, los cines independientes de la capital. Sus canciones están sembradas de guiños a los personajes del séptimo arte, a lo que se suma su nominación al Goya a la mejor canción por “Km.0” y su aparición como actor en la chilena “El Corazón de Jesús”.

Tras sus primeros éxitos musicales y la vorágine de conciertos y giras este trovador urbano se vio superado por la presión de una vida en la carretera. Los traicioneros nervios que le atacaban antes de cada concierto se transformaron en episodios de ansiedad que le llevaron a suspender una gira. Desde entonces la música se ha transformado en una terapia para Ismael Serrano, en la que refleja sus dudas y sus certezas, su temor frente al paso del tiempo, y sus deseos de vivir en una sociedad menos frágil, menos precaria. Las historias cotidianas, la exaltación de lo trivial mirado con ojos más humanos es toda una referencia a la poesía de Luis García Montero o Jaime Gil de Biedma, Ismael Serrano recoge el guante lanzado por estos poetas y recrea en sus melodías imágenes que se alejan de lo barroco para enternecer por su lenguaje directo a la conciencia.

Sin embargo, si hay una faceta en su música que destaque por encima del resto es la social. Ismael Serrano comparte con El Che algo más que una afición a la poesía de Neruda. Asegura que su militancia comunista viene de ver como en su infancia los únicos que hacían algo por las gentes de su barrio eran los del PCE. Desde entonces ha cantado a las Madres de la Plaza de Mayo, al Subcomandante Marcos, a las víctimas del 11M, a la violencia de género, a Palestina, a Ciudad Juarez, a la inmigración, y a todas las demás zonas cero (como le gusta decir a él), repartidas por el mundo. El hecho de que mucha de estas causas estén localizadas en el continente sudamericano le ha congraciado con el público de estos países, gozando de una enorme popularidad especialmente en Méjico, Chile o Argentina. Sin duda sus influencias culturales y políticas llenas de lugares comunes con la cultura latinoamericana han tendido sólidos puentes con el pueblo panamericano. “Gran parte de mis referencias están en Hispanoamérica, referencias literarias y musicales que van desde Cesar Vallejo a Cortazar, de Silvio a Victor Jara, reconoce en sus entrevistas habitualmente Ismael.

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