Ismael Serrano vino al norte


Ismael Serrano comenzó la gira de presentación de su nuevo álbum “Sueños de un hombre despierto” ayer en el Auditorio Kursaal de San Sebastián, ciudad en la que no tocaba desde la gira correspondiente a “Principio de Incertidumbre”. Presentó un recital alegre y optimista lo que supone un cambio en la puesta en escena a la que tenía acostumbrado a su público. Un cambio que no es radical, pero que refleja las circunstancias en la que se encuentra la carrera de este artista.

El cantautor madrileño emprende esta gira después de haber logrado por primera vez el número uno en ventas con su nuevo trabajo, tal vez en las más altas cotas de su popularidad. A esto hay que sumar que en sus últimas composiciones los arreglos y las melodías tienen un tono más alegre y sus letras se muestran más optimistas.

Comenzó el concierto con “Somos”, la canción que da un golpe en la mesa de los que le acusan de idealista y anclado en el pasado y la utopía. Pilló al público frio, y tal vez su ultimo disco demasiado verde, lo que le llevó a una reivindicación en solitario. Tras ella, una original presentación de sus músicos, que le interrumpían en su intento de primer monólogo en el que daba la bienvenida a los asistentes al pueblo pesquero en el que estaba convertido el escenario (Vestuario y decorado incluidos).

Empezó presentando los temas de su nuevo trabajo, “Canción de amor y oficina”,y “Canción para un viejo amigo” ante un público silencioso y expectante que se arranca a dar palmas por vez primera con “Sucede que a veces” y aplaude el sorprendente rescate de “Tantas Cosas”.

Una caractéristica de los conciertos de Ismael Serrano son sus monólogos en los que suele deleitar a sus seguidores con interesantes historias. Esta vez solo les obsequió con dos, una divertida visión de la leyenda de Ulises y Penélope antes de “Sesión Continua” y una parábola sobre un naufrago para introducir “Zamba del Emigrante”. “Testamento Vital”, “Habitantes de Alfa Centauro encuentranla sonda Voyager” y como no, “Casandra”, completaron el repaso a su último disco junto con “Si se callase el ruido” a la que también le faltó el tiempo necesario para haber madurado entre los oyentes.

Con Javier Bergia a las percusiones, Fredy Marugan a la guitarra y Jacob Sureda al bajo y los teclados se vieron muchos momentos arreglados para su lucimiento musical, cobrando en esta ocasíon mayor protagonismo la música sobre las letras.

No faltaron los clásicos para enardecer a un público cada vez más entregado, “Vine del Norte” emocionó, como siempre, cosa que no ocurrio con “Ya ves” por culpa de un disimulado enganchón del cantante con una de las redes que hacían de atrezzo. “Vertigo”, “La extraña pareja” y “Tierna y dulce historia de Amor” fueron vitoreadas, cantadas y aplaudidas a rabiar por el abarrotado aforo en el que no quedaba ni una butaca libre.

“El virus del miedo”, “Cien dias”, “Recuerdo” y “Caperucita” completaron el repertorio, junto a “Papa Cuentame otra vez”, canción que el propio cantante reivindicó ante las acusaciones de la FAES de promover el comunismo revolucionario, al haberse incluido la letra de este tema en uno de los libros de texto de la nueva asignatura Educación para la Ciudadania.

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