El amor en los tiempos del cólera

Tal vez al que se le ocurrió la idea de crear un blog pensaba en que sería necesario inventar qué se puede hacer con los pensamientos que no sirven para nada y no podemos sacarnos de la mente. Un blog puede ser el vertedero adecuado para almacenar un montón de ideas quizá sin ninguna relación, incluso en una misma entrada, por la suerte de divagar.

Tal vez algo así ocurre si, aprovechando el próximo estreno en el cine de “El amor en los tiempos de cólera”, decides de una vez por todas acabar con la lectura pendiente que supone la novela de García Marquez. A medida que llegas al final del relato habiendo esquivado cuervos perfumados, barcos de vapor febriles, correspondencias imposibles teñidas de la prosa imaginativa del colombiano, te reconcilas con su obra después de haberte llevado al enfado con sus ultimas creaciones. También se acerca el estreno de la película, y dudas de que las camaras sean capaces de plasmar el realismo mágico, y en la tele el trailer atrona con la voz de Shakira, y entonces dudas más, y reconoces lo fácil que puede ser transformar esta historia en un culebrón.

Entonces lees un parrafo en el que en medio de una caótica limpieza de los armarios de su mansión, Fermina Daza exlama “[…] Habria inventar qué hacer con las cosas que no sirven para nada pero que tampoco se pueden botar. Así era: Le aterrorizaba la voracidad con la que los objetos iban invadiendo los espacios de vivir [..]”. Y entonces levantas la mirada y una ceja de las hojas, y te sorprende, pero no mucho, ya que una páginas y unos años antes has ledo como el nobel colombiano describía como Florentino Ariza seducía a America Vicuña “[..] se ganó su cariño, se la fue llevando de la mano con una suave astucia de abuelo bondadoso hacia su matadero clandestino.”

Llegados aquí lo que si sería sorprendente es que en vez de la voz de Shakira fuera la de Ivan Ferreiro la que rechinara al final de la película. Es una pena que Batman se adelantara a los cuervos perfumados.

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