Trampas Electorales (II)

6. La trampa de “las políticas son valores.”

Los progresistas confunden “políticas” con “valores”. Valores son ideas éticas como responsabilidad, imparcialidad, libertad, justicia, etc. Políticas no son en sí mismas valores, aunque deberían estar basadas en ellos. La seguridad social o el sanidad pública, por ejemplo no son valores; son políticas destinadas a reflejar y codificar los valores de dignidad humana, el bien común, la imparcialidad y la igualdad.

7. La trampa centrista.

Existe la común creencia de que hay un “centro” ideológico: un amplio grupo de electores alineados de izquierda a derecha según los temas, todos con la misma posición sobre los mismos. El llamado centro está formado en realidad por biconceptuales, personas que en algunos aspectos de la vida son conservadores y en otros progresistas. Personas que se autodefinen como conservadores tienen a menudo valores progresistas en aspectos de la vida importantes. La izquierda debería dirigirse a estos biconceptuales “parcialmente progresistas” a través de sus identidades progresistas, que a menudo son sistemáticas y extensivas.

Una idea equivocada ha convencido a la izquierda de que debe desplazarse a la derecha para obtener más votos. En realidad esto es contraproducente. Desplazándose a la derecha los progresistas en realidad ayudan a activar los valores de la derecha y abandonan los propios. En este proceso también alienan su base.

8. La trampa de subestimar el conservadurismo.

Muchos progresistas creen que las personas que votan a la derecha son estúpidas, sobretodo los que votan contra sus propios intereses económicos y piensan que cambiaran su forma de votar simplemente explicándoles la realidad económica. La realidad es que los que votan conservador tienen sus razones y hay que entenderlas. El populismo conservador es de naturaleza cultural, no económica. Los conservadores se ven a sí mismos como si estuvieran oprimidos por la izquierda elitista e intelectual que los mira por encima del hombro cuando no son más que gente corriente, moral, bien pensante.

También se ve a los lideres conservadores como incompetentes y no muy listos, basándose en una mala interpretación de la agenda conservadora. Esto resulta de mirar los objetivos conservadores a través de valores progresistas. Entender los objetivos conservadores proporciona perspicacia y muestra precisamente lo eficaces que en realidad son los conservadores.

Extraido de “Puntos para pensar (Un manual del progresista): La comunicación de nuestra visión y nuestros valores americanos” de GEORGE LAKOFF Y EL INSTITUTO ROCKRIDGE

Viene de: Trampas Electorales (I)

Próximamente el resto hasta la duodécima y las conclusiones…

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