Interpretación de los Símbolos


La Piazza de San Giovanni de Roma estaba inundada por una marea de jóvenes venidos de todas partes de Italia y parte del extranjero para conmemorar el 1 de Mayo de 2008.

Sobre el már de cabezas ondeban, como velas de barcos, banderas de todo tipo. Banderas de la antigua URSS, banderas rojas con la hoz y el martillo, banderas palestinas, cubanas, se cruzaban con banderas con la efigie de El Che, banderas regionalistas italianas, banderas de organizaciones de izquierda, banderas multicolores con la plabra Pace…

A nuestra espalda apareció una Ikurriña. Pensamos que seguramente la portaría algún estudiante vasco de Erasmus en Roma.

Un rato después, vimos aparecer una bandera tricolor republicana a nuestra derecha. En el mismo mastil, la acompañaba, más pequeña, una bandera pirata negra con un par de tibias y una calavera. Pensamos que la portaría un estudiante español de Erasmus en Roma.

Las dos banderas surcaban, a priori sin rumbo fijo, el maremagnum de gente allí reunida, y más de una vez pensamos que acabarían encontrándose. En un momento dado, casi nos pareció ver que se paraban y miraban de reojo, preocupadas, a otra bandera que entraba por la izquierda.

Era una bandera española, a nosotros también nos sorprendió. Se acercó lo suficiente como para que pudieramos observar que en ella alguíen había escrito en italiano “nos queda España”. Pensamos que su portador sería un estudiante italiano cansado de berlusconis, sarkozys, merkels y demás derechas. Y coincidimos en que desde su punto de vista, la bandera no navegaba por aguas equivocadas.

Y ahora que lo recuerdo, un mes después, sonrío al pensar que las reivindicaciones sociales, la lucha contra la injusticia y la insolidaridad pueden unir lo que los nacionalismos separan.

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