Den Lille Havfrue opina

Hace unos días Den Lille Havfrue nos dejó un comentario que es todo un artículo, por ello, para que no se quede escondido, lo publico como entrada, muchas gracias sirena:

Obama. Personaje con un carisma indiscutible. Respaldado por una campaña de marketing absolutamente espectacular. No era demasiado difícil mejorar lo presente (el “Sr. Arbusto” y sus ‘amiguetes’). Por fin (y, aunque quizá sea sólo por una vez), los demócratas han “hecho caso” a G.Lakoff y han aprendido de los republicanos sobre el modo de ganar elecciones.

Como el propio G.Lakoff dice en su libro (No pienses como un elefante), “Cuando votamos en función de los valores y los estereotipos culturales, lo que determina cómo votamos es el modelo que se activa para nuestra comprensión de la política en ese momento.” Y ante la situación política que vive Estados Unidos, los estadounidenses (nunca me gustó utilizar la palabra “americanos”) han optado por el “padre protector”, reflejando esa visión en la figura de Obama: les ha recordado (y por extensión lo ha hecho al resto del globo) que en el mundo hay dificultades, obstáculos, riesgos y peligros; pero que el mundo no es tan malo como parece, sino un lugar básicamente bueno, que se puede / hay que / y se debe mejorar, y que hay que trabajar para ello porque es responsabilidad de los ciudadanos hacerlo.

Los atentados (¿?) de aquel septiembre 2001 quedan lejos. Y la figura conservadora del padre estricto ya no sirve (al menos, no de momento).

¿Es Obama la solución? Un cambio importante, sí. Pero no espectacular ni único. Estados unidos y sus ciudadanos necesitaban recuperar las bases de su fe y psicología nacional (entre ellas, su “destino manifiesto”) y dejar de ir tambaleándose, como han hecho en la “democratura” bajo la que han vivido durante 8 años.
Con su discurso, Obama parece que lo ha conseguido: unir a los estadounidenses bajo el paraguas del patriotismo (que tanto les gusta a ellos, tanto profesan y tanto necesitan) y de su destino: los Estados Unidos van a cambiar el mundo.

Yo personalmente no pediría tanto. Simplemente que no siguieran estropeándolo. Pero muchos son los que van a claudicar de nuevo, creyéndose incapaces de tener voz y voto.

Es un cambio evidente el visto en las elecciones de Estados Unidos. Por supuesto. Pero algo me dice que es más en apariencia que en contenido. Si un@ repasa la historia de ese país, sabe que hay cosas inamovibles. Una de ellas… la política exterior.
Sin embargo, démosle una oportunidad y el beneficio de la duda. Todo el mundo se lo merece, no? 😉

Ante la pregunta de Galeano… ¿no puede haber un punto intermedio? 🙂

La opinión de una simple “sirena”. Un abrazo a cada un@.

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