El día (y la noche) de los libros

Luis Britto García: Antes yo era

Antes, yo era un ser humano. Tenía acceso a los olores, los colores, los sonidos y las formas, los sabores, ante mí desfilaban las personas, ocurrían las cosas. Se apoderaban de mí las emociones, a veces –no siempre- tenía ideas. Luego, se me ocurrió leer libros, y poco a poco elegí, más que el sonido, la palabra que simboliza el sonido, más que el color, la palabra que simboliza el color, más que el olor, la palabra que simboliza el olor, más que el sabor y el tacto, las palabras que simbolizan sabores y tactos. No conocí personas, conocí sucesiones de palabras estampadas en olorosa tinta que describían personas; elegí no padecer miedo, sino descifrar la narración del miedo; creí pensar, cuando solo conectaba entre sí palabras que describían los pensamientos de otros. Poco a poco los objetos en mi universo se fueron sustituyendo por palabras: la progresión del tiempo, por el sucederse de períodos; mi conciencia de existir, por un vasto olor a papel y a tinta, a veces a grafito, a veces a cueros, a veces a cola. Alrededor de mí construí los muros de libros y al final no sé cómo entré en ellos; me dirigieron, me asimilaron, me absorbieron golosamente, secamente, y yo solo trataba con polillas.
Ahora, soy esto. He mirado lo que era mi mano y sólo veo unas palabras que dicen antes yo era un ser humano. No hay antebrazo, sólo veo otras palabras que dicen : tenía acceso a los olores, a los colores. Así, en parcos vocablos, se va agotando mi cuerpo: donde dice poco a poco los objetos en mi universo se fueron sustituyendo, es el ombligo; y la conciencia, la conciencia son las palabras de este párrafo que dicen ahora soy esto, estas líneas en que me defino, sólo palabras, sólo tintas, sólo papeles, yo era un ser humano, concluyo aquí, ahora. Ahora, no soy sensaciones, no soy emociones, no soy ya tripas, algo me ha ocurrido, palabras, nada más que palabras, ahora soy esto.

En Madrid se clebra la noche de los libros con multitud de actos por las calles, parques, librerías, bibliotecas y museos, como por ejemplo:

Fiesta de la espuma, en Tres Rosas Amarillas.

Concierto de Jazz en Hotel Kafka.

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