Un fin de semana en Bélgica I: Amberes

Nada más bajarte del tren Amberes se gana al visitante. La central station nos recibe con su techo de cristal, el ir y venir de los viajeros y un pequeño puesto donde poder comprar frutas con chocolate En las calles cercanas encontramos un montón de joyerías, que por algo es la ciudad de los diamantes.

Antes de llegar al centro historico hay que cruzar las avenidas llenas de tiendas, que salvo en alguna excepción poco se diferencian del resto de ciudades. Ahí están las tiendas de Amancio, H&M y demás. Al llegar al centro todo eso desaparece y nos vemos rodeados de pequeñas casas, con sus cafés y tiendas de souvenirs.


La catedral, uno de los puntos más conocidos de la ciudad, es parada obligada. La entrada cuesta 3€ para estudiante y 6€ para el resto. Dentro encontraremos varias obras de Rubens (entre otros) como “El descenso de la cruz”. En la ciudad también podremos visitar la casa de Rubens (1€para menores de 26 años, 6€ para el resto) donde encontraremos algunos de sus cuadros y conoceremos un poco mejor como vivía y trabajaba.

La Grote Markt es seguramente la imagen más conocida de la ciudad, en la que vemos la fuente de Brabo, en homenaje al soldado que consiguió vencer a los gigantes que protagonizan la leyenda de la ciudad, cortándole su mano y lanzándola lejos en el río.

Amberes tiene también otra zona de tiendas, en este caso más de diseño donde encontraremos a los más famosos diseñadores de la ciudad. Como podéis imaginar, mi reducido presupuesto solo me permitió mirar escaparates.


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