Mis peros al consenso y a la acampadasol

Como casi todos sabréis ya las asambleas en Sol y el resto de acampadas que se formaron con el movimiento #15M funcionan por consenso. Es un sistema participativo y respetuoso con las diferentes opiniones pero por desgracia está demostrando ser también un sistema poco práctico. Al menos en las asambleas generales, y es que cuando las propuestas cuentan con posiciones opuestas es casi imposible llegar al consenso.

Llevo ya varias asambleas en Sol y como bien ha recordado hoy un hombre, al final estamos perdiendo el tiempo en debates eternos y repetitivos sobre la acampada, sobre quedarse, reestructurarlo, probleman que hay, etc. olvidándonos de que no fuimos allí para eso y que la acampada es un medio pero nunca el fin.
Hoy hemos pasado nada más y nada menos que dos horas y cuarto para llegar a un consenso sobre si se reestructura la acampada o no, cuando después de la primera formulación ya había un consenso mayoritario pero no total. Las personas que estaban en contra han ido matizando, pidiendo explicaciones o proponiendo alternativas (otros también repitiéndose) hasta que han conseguido que la ultima vez en la que se ha lazado la pregunta, esta haya sido modificada respecto a la formulación anterior y se haya añadido la especificación de que esta reestructuración no reducirá el tamaño de la acampada. Al final, la minoría acaba imponiéndose a la amplia mayoría en aras del consenso y yo lo siento pero tampoco es eso. Como bien ha recordado un compañero, cuando hay una mayoría a favor de algo, aquellos que estén en contra deberían tener esto en cuenta y si no van a proponer nada totalmente nuevo, llevar sus quejas y propuestas a otras reuniones de trabajo para que la asamblea pueda seguir avanzando.
La asamblea general tiene que servir para consensuar o sacar adelante propuestas, no para debates eternos sobre todo lo que hay que tratar. Para eso están las comisiones, las asambleas de barrio etc. El que no pueda acudir o no quiera ir, tendrá que asumir lo que se decida en la asamblea general. Lo que no nos podemos permitir es que algo que consiguió sacar a miles de personas a la calle sea lo que los devuelva a sus casas perdiendo la ilusión y las ganas.
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