El Arte de Protestar

Petra Menardi es una artista napolitana que se asoma a la ventana de su casa un día al año durante toda su vida para enseñar un pecho.

Petra no existe, es el personaje protagonista de un relato titulado “Una ventana en Via Speranzella” escrito por Javier Saez de Ibarra en su libro Mirar al Agua, historias que quieren ser metáfora de la expresión de las artes plásticas.

En este relato en concreto juega con la idea de que la consideración del arte como tal tiene mucho que ver con la perseverancia y la resistencia.

Rosa María Artal no ha enseñado nunca un pecho en público, que yo sepa, pero cubrió la caida del Muro de Berlín como corresponsal de TVE y en la presentación del libro “Reacciona” en la feria del libro habló sobre la importancia de perseverar.

Rosa María explicó que la caida del muro comenzó con pequeñas concentraciones a las que durante meses se fue uniendo cada vez más y más gente.

El lunes 4 de septiembre de 1989, tras un sermón en la iglesia de San Nicolas en Leipzig se produjo en la plaza una pequeña manifestación de apenas un centenar de personas en favor de la paz y comenzaron un movimiento conocido como “Los Lunes de Leipzig”.

Los alemanes no tenían móviles ni Twitter, pero utilizaron su versión analógica: A través del boca a boca los ciudadanos de la RDA supieron de esta manifestación y en diversas ciudades se sucedieron manifestaciones durante el lunes siguiente.

El lunes 9 de octubre de 1989, ya eran más de 70.000 personas manifestandose en Leipzig pidiendo democracia bajo el lema “nosotros somos el pueblo”. Las fuerzas policiales no intervinieron sorprendidas por la gran cantidad de manifestantes.

El siguiente lunes, 16, ya eran 120.000. Esta vez el ejército estaba presente pero quizás por miedo a una masacre tampoco intervino.

320.000 manifestantes salieron a las calles una semana después y el 4 de noviembre de 1989, los ciudadanos de Berlin, animados por las movilizaciones de Leipzig salieron a la calle y más de un millón de personas se manifestaban por la Alexanderplatz.

Tras una confusa rueda de prensa del ministro de propaganda de la RDA, miles de personas se lanzaron a la calle, formando una avalancha que sorprendió a los escasos guardas fronterizos que no sabían si el Muro se había abierto o no. Al día siguiente miles de personas envalentonadas empezaron a derribar el muro de Berlín con picos y martillos, era el comienzo del fin de la Guerra Fría.

La perseverancia de los pocos que empezaron en la Leipzig concluyó en una gran obra, pocos imaginaban que lograrían acabar con el sistema establecido al igual que Petra Minardi no esperaba que 50 años después de enseñar un pecho desde su ventana por primera vez ante una audiencia inexistente lograría que una gran muchedumbre concentrada en la Vía Speranzella sentenciara que toda su perseverancia era una obra de arte que rompía con todas las normas establecidas.

En nuestras plazas se han abierto muchas ventanas a la esperanza, pero sin duda, solo la persistencia hará que se conviertan en una gran obra.

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