Mi #15M por Pablo

Sabía de la convocatoria de la manifestación del 15 de Mayo. Pero no tenía con quien ir y dude de si ir hasta el último momento. Fui. Cargué las baterías de la cámara y del movil – que luego se convertirían en mi kit del manifestante, mío y de muchos – y me presenté allí con poco optimismo sobre la afluencia de gente. Para mí, como para el resto de Cuerdos de Atar, que iniciamos este blog en 2006 hablando del Foro Social Mundial y de las Voces contra la Globalización, esta era una oportunidad de afirmarnos como ninguna. Apenas unas 200 personas empezaron a caminar por el Bulevard donostiarra, alrededor de 500 fueron las que acabaron el recorrido. Llegué a casa, actualicé el blog, colgué las fotos, encendí la tele, apagué la tele, abrí twitter. Las noticias que llegaban de Madrid eran ilusionantes.

Dos eran las sensaciones principales, viendo lo que me contaba  desde Madrid @cuerdadeatar a través de Twitter pensaba qeu algo iba a empezar, que esto había funcionado. Por otra parte, y como dice June Fernandez en su blog, me regocijaba ver por primera vez que en Donosti salían a la calle al menos unas cuantas centenas de personas sin que la convocatoria tuviera nada que ver con el conflicto vasco. “No se trataba de una marcha contra ETA ni a favor de la autodeterminación. Se trataba de expresar la indignación ante la precariedad, la corrupción, los recortes de derechos. Algo que une a las personas sea cual sea su sentimiento de pertenencia nacional. Y eso en este país se agradece. O al menos yo lo agradezco.”

Después llegó lo que todo el mundo sabe, el desalojo de Sol y la creación de la acampada, el 18M fuimos al Bulevard a sentarnos en protesta, mientras miles de personas acudían a la Puerta del Sol, las apenas 30 o 40 personas que estábamos en Donosti las veíamos a través de los móviles, y algunos de los presentes, como en Madrid, decidieron crear AcampadaDonostia. Volvía a casa con más optimismo acumulado.

Volvi a psar por la Acampada de Donostia los días siguientes, a ver como en cada asamblea había cada día más gente. El Jueves 20M junto a Mai que acababa de llegar de Madrid, nos unimos al grupo de comunicación de Donosti – allí coincidimos con algunas personas muy válidas – tras ver que las asambleas eran  un pelin caóticas. Aportamos lo que pudimos y el viernes y el sábado vimos una gran mejora, mucha gente acercándose a la acampada durante el fin de semana que parecían que siempre hubieran estado esperando que se les pidiera su opinión.

 
Si el Viernes a las 00:00, cuándo la Ertzantza nos informaba de que estábamos incurriendo en un delito al comenzar la jornada de reflexión pudo ser el momento más emocionante, el Domingo por la noche, después de las elecciones y con un Bulevard más vacío, tras una asamblea que se había alargado en decenas de demandas de todo tipo, y enterarnos de que se había creado dento de la acampada el “grupo de burocracia”  (burocracia: (Del fr. bureaucratie), Administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas), pensé que tal vez el fenómeno de estudiantes puestos a reinventar el sistema estaba adquiriendo los males endémicos de todos los sistemas. Volví a casa, blogueé, expuse mis peros, y tuiteé y retuiteé a favor del consenso de mínimos. Pero no dejé de creer en esto, ¿Con qué derecho iba a dejar de hacerlo si no lo hacían los jóvenes ni los mayores?
 
 

 
Tras unos días escribiendo mucho en el blog, en facebook, y sobretodo dando muchas explicaciones a todo mi entorno social que animados buscaban información preguntándome de qué iba todo esto llegó la hora de ir a Madrid, coincidiendo con la toma de posesión de Gallardón de la alcaldía y la levantada de AcampadaSol. El Sábado vivimos momentos memorables con la caerolada en la Plaza de La Villa, la presentación de Reacciona en la Feria del Libro o la cadena humana alrededor de La Cibeles frente al Ayuntamiento y la posterior subida hacia Sol en un bullicio y una algarabía maravillosa.
 
 

El Domingo nos esperaba uno de los momentos más emocionantes en la Puerta del Sol, el levantamiento de la Acampada que ha sido el punto de mira de todo el mundo. Bajo la consigna “Sabemos el camino de vuelta”, y con el último grito silencioso como punto culminante, para emprender el camino a casa entre la manifestación espontanea que cortó la Gran Via de noche. Mi impresión al ver Sol es que el movimiento tomaba madurez y que recién nacido, acababa de dejar de gatear para ponerse a andar. Si los niños acaban por construir su vida es después de mucho perseverar.

Volvi a Donosti con ganas de preparar el #19J, una semana intensa convenciendo, discutiendo y explicando la reforma laboral y el pacto del euro a todos los que tenía a mi alrededor para conseguir llegar de nuevo al Bule, esta vez no solo, sino con un buen puñado de familiares y amigos y entender que esto no ha hecho más que empezar y que dudo mucho que vaya a parar. Las razones son objetivas: veo a mi alrededor a la gente hablando de política, de problemas y soluciones, les veo manifestando su malestar, admitiendo que no consiguen llegar a final de mes o que este sistema no funciona, incluso los más escépticos no niegan que las cosas van mal. Por lo tanto el cambio es inevitable. Ya solo queda hablar de tiempo y formas.
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