Arden las noticias

En junio el verano comienza cuando arden las sienes de los que por fin terminaron la Selectividad y sueñan con playas largas y aún no descubiertas al mismo tiempo que otros estudiantes, en Chile, hacen arder las calles, los inviernos y las conciencias de quienes les quieres arrebatar la educación.

Arden las aceras, y las baldosas, y el asfalto y hasta los parqués de las bolsas, calentados por inversores sin alma y sus primas de riesgo. Arde la arena de los campos de refugiados en el cuerno de Africa y los estómagos de niños que mueren por algo que llevarse a la boca.

Arde en la Puerta del Sol la piel magullada por la fuerza de los policías protegiendo el gasto del representante de Dios en la tierra y mientras tanto, en la isla de Utoya un fanático que se cree dios, disfrazado de policía hace arder el cañón de su rifle para asesinar a un montón de jóvenes. Arden las plazas mientras se agota el crédito de las tarjetas y de los políticos. Arden las cuerdas vocales del blues porque la voz Amy ha dejado de quemar las emisoras, arden también los archivos de la sgae.

Arde Siria, arde Tunez, y arde Libia, viendo como huye Gadafi, el último dictador que no se irá con los bolsillos vacios,como no lo ha hecho Camps en una Valencia que arde con el sol del verano.

Arden los barrios de Madrid en asambleas y los barrios de Londres y Hamburgo en disturbios. El fuego de Gaza arde incombustible. Arden las playas y los aeródromos plagados de peregrinos. El delegado de gobierno espera a agosto, a que no quede nadie en Madrid para hacer arder las tiendas de campaña que buscan una playa de la que no pueden disfrutar debajo de los adoquines de las plazas. Arde la luz de agosto en que los termómetros estallan y los mercados rompen las leyes y los ecosistemas.

Este verano que amenaza con calentarse al máximo después de haber intentado ser el más frío, por aquello de la esquizofrenia del cambio climático, en este agosto que por fin arde, los máximos dirigentes interrumpen sus vacaciones tras darse cuenta de lo que todos sabemos ya: que las desgracias de todo el año no se toman vacaciones en verano.

La historia está escribiendo páginas tan rápido que está quemando las plumas y los teclados.

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