J.K Rowling y su naturaleza fénix

Que Harry Potter es un éxito mundial no cabe duda, mueve masas, crea adeptos y retractores y cómo no hace caja como el que más. Hace unos años en la universidad un profesor nos contaba que el éxito mundial de la obra se debe a una innovación.

Se me quedó grabada esa afirmación y por muchas vueltas que le daba (o doy) realmente no veía la diferencia entre un éxito novedoso y algo rompedor. Hace poco he tenido la oportunidad de retomar la saga del mago, ver las películas, leer los libros y me ha entrado el gusanillo de buscar respuestas a esa frase que escuché hace unos años.

Rebuscando por Internet, entre blogs, estudios y artículos agradecen el éxito a diferentes elementos que se juntan en la obra y su proceso: la ilusión, el marketing, la buena literatura y la tradición de la historia que narra. La ilusión por otro tipo de educación que los pequeños fantasean y los mayores añoran, un estrategia de marketing cuidada, una narración con equilibrio entre acción y personajes caracterizados por su pluralidad y representatividad. Finalmente Rowling es fiel a esa tradición inglesa de la literatura fantástica.

Todos esos ingredientes están muy bien pero mi pregunta iba más allá. Sin esperarlo un día encontré la respuesta viendo el video de su discurso en Harvard.

Seguramente su asesor publicitario tiene mucho que ver en este discurso pero dejando estrategias de lado, me llama la atención la visión que regala a los graduados. Resaltar los beneficios del fracaso y la necesidad de la imaginación hoy en día tiene su aquel. “Era libre, pues mis más grandes miedos se habían materializado, y aún estaba con vida, y aún tenía una hija a la cual adoraba, y tenía una máquina de escribir y una gran idea. Y entonces la roca del suelo se convirtió en los fundamentos sobre los cuales reconstruí mi vida.”

Entonces entendí que aquel profesor no quería venderme a Harry como innovación sino a ella como ejemplo de mentalidad innovadora. Ella capaz de reinventarse y volver a salir a volar. Ya dicen que sólo cuando has tocado fondo de verdad eres capaz de ver la luz.

Para mi me guardo esta: Es imposible vivir sin fallar en ocasiones, a menos que vivas tan cautelosamente que no estás viviendo en realidad, en cuyo caso, fallas por defecto.

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