No solo cine, una cuchara y un partido de basket

Estoy disfrutando mucho este año del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Acaba de empezar y aún no he visto ninguna de las películas de su sección oficial, con lo cual, aún no me he aburrido.

Sin embargo, el resto de Cuerdos sí están yendo a las salas y uno que es ante todo compañero y amigo, va a esperarles a la salida de los cines, siempre y cuando esos cines sean los más cercanos ala Parte Vieja donostiarra, santo y seña mundial de la gastronomía en miniatura y sobre una pequeña hogaza de pan (es decir: pintxos).

Si el primer día cenábamos en la cervecería Etxeberría, ayer merendábamos en la misma Parte Vieja mirando de reojo a aquellos franceses que devoraban caros pintxos y pensando: comed ahora, que luego os vamos a comer a vosotros: dicho y hecho, un par de horas más tarde Navarro y los Gasol se habían merendado a los franceses y Felipe Reyes levantaba la copa de campeones de Europa de Baloncesto: querido lector, no sonría aún, la victoria tampoco sirvió para calmar a los mercados.

Mientras en las calles de Donostia el festival bullía en galmour y las fulgurantes estrellas del séptimo arte disfrutaban de la postal de la ciudad, nosotros nos refugiábamos bajo la Cuchara de San Telmo, uno de los bares que más de moda se ha puesto ultimamente entre los paladares de los donostiarras y de sus visitantes. Es na pequeña taberna situada en la parte trasera del Museo de San Telmo a la que se accede por la Calle 31 de Agosto, y la Plaza Lersundi. Su barra no es la típica y fotogénica barra de bar pintxos donostiarras cargada hasta el abarrotamiento de pequeños manjares, si no que está limpia y unos camareros argentinos te toman nota de los pintxos calientes que puedes leer en las pizarras de la pared.

La carta es reducida, los precios muy altos, pero hay algo que lo salva: todos son una delicia, desde el fua fresco hasta el buey con chimi-curri (algún cocinero argentino debe haber también), el lechón, el pulpo, lo canelones de carne de cocido y mi preferido: el queso de cabra al horno relleno de verdura, Tan buenos que uno no puede estar más de acuerdo con que no habrá paz para los malvados que al pedir elijan mal… la bebida, que es en lo único en que se puede fallar.

Después llegaron los intentos del resto de cuerdos por que vaya a ver la última de Urbizu, diciéndome que es The Wire a la española, Oye pues acabo de leer una entrevista en la que Urbizu dice que vio la serie después de hacer la peli, les intenté explicar, Ja, me respondieron. Y yo decidí volver al festival unica y exclusivamente cuando hagan un ciclo de pelis que deberían haber ganado la Concha de Oro y no se llevaron nada o cuando los de la Cuchara de San Telmo repartan pintxos gratis a la entrada del Kusaal.

Lo que antes llegue.

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