Crónicas del Zinemaldi IV: La voz dormida

Este año todavía no había estado en una doble sesión de sección oficial y se me había olvidado lo duro que puede llegar a ser (y eso que nos saltamos la tercera película que quedaba) Si podéis evitarlo, mejor. Siempre quedará el ciclo de cine negro o alguna joya perdida entre todo el programa festivalero.

Por la tarde era el turno de la portuguesa Sangue do meu sangue. Mejor si me hubiese quedado echando la siesta. Más de dos horas para contarnos más bien poco de la vida de una familia que es de todo menos corriente y tranquila, con planos eternos sin casi movimientos de cámara, que hacían que el ritmo fuese todavía más lento. Lo unico que no me ha disgustado del todo han sido las dobles conversaciones que aparecian de vez en cuando, pisándose unas a otras que tantas veces se dan y tan poco vemos en el cine. Gregorio Belinchón decía ayer en su twitter que se había marchado, que total pa que. Una se ha tenido que quedar, más por no montarla que por voluntad propia, pero estoy de acuerdo. Pa que?

La última sesión de hoy era para La voz dormida de Benito Zambrano que ha sido muy bien acogida por el público. Una película que narra la historia de dos hermanas y sus compañeras durante la posguerra (si, otra película más sobre la Guerra Civil) en la que destaca el papel de Pepita, interpretada por una impresionante María León. Por lo demás, una película bien rodada, que se deja ver pero que no trae nada nuevo, muy del estilo de las 13 Rosas (mujeres, cárcel, sufrimiento, muerte, etc.). Puede que algún día el cine patrio deje de hablar de la guerra y se dedique a contar otras historias. Supongo que eso pasará cuando el cine vasco deje de tener algún que otro tema relacionado con ETA en sus películas.

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