Una visita Al Otro Lado del Espejo

Hace casi dos años y medio, en Abril de 2009, cuando nació la revista de relatos Al Otro Lado del Espejo. No recuerdo demasiado bien cómo me enteré de la noticia, pero pasé a la presentación del número cero en la librería Tres Rosas Amarillas. Allí, Esteban Gutierrez Gomez y Gsus Bonilla hacían de maestros de ceremonia y daban paso a algunos de los primeros publicados, como a Fran Cenamor a que leyeran sus relatos.
Me gustó el proyecto, tanto como la pizza que después cené a excasos 5 metros de la librería, en una pequeña pizzería llamada Mastropiero (San Vicente Ferrer, 34) regentada por una adorable mujer argentina, que después de la cena te obsequia con bizcocho y dulce de leche.
El proyecto de Al Otro Lado del Espejo parece que ha conseguido salir adelante. Siempre que vuelvo a Madrid procuro pasarme por Tres Rosas Amarillas a adquirir el último número que hayan logrado editar, y la última vez que visité la que probablmente es mi librería favorita de Madrid, me encontré allí con Narrando a Contracorriente, un libro editado como antología de los cuentos participantes en la revista durando su corta vida, pero que demuestra que el proyecto se consolida. Al llevarlo a la caja, el dueño de la librería me preguntó si yo aparecía en el libro. Le contesté que no, pero que tal vez algún día. Quien sabe. Sonreí.
Los chicos de Al Otro Lado Del Espejo me advirtieron hace un par de días que habían publicado uno de mis relatos en el blog qu ehace de edición digital de la revista. De los varios que tienen mios eligieron Sin Sentido. Así que tal vez ese día quede menos lejos, yo ya estoy contento con la publicación digital pero prometo que el día que pase por Tres Rosas Amarillas y me vaya con un ejemplar de Al Otro Lado Del Espejo en el que aparezca mi nombre al pie de alguna de las páginas, lo celebraré con una buena pizza carbonara con nueces y acento argentino, y un poco de bizcocho y dulce de leche. El placer de las pequeñas cosas es demasiado dificil de contar.
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