Más de 100 mentiras

Ir a ver un musical de un cantante que te gusta es un poco como ir al cine a ver la película de un libro que te haya encantado. Es más que probable que te decepcione, pero aún así vas, porque hay que ver como lo han hecho. Ayer no fue diferente. Llegamos al teatro, con la esperanza de que no se cargarán la obra de Sabina y salimos decepcionados. No han sabido sacarle todo el partido que podían al material del que disponían.

La historia cuenta la vuelta de el Tuli después de tres años en la cárcel en la que acabó tras un golpe con sus amigos Samuel y Juan. Quiere vengar la muerte de Samuel (que falleció en el golpe) timando a Villegas, el hombre que los delató, con la ayuda de sus amigos y Magdalena, la novia de Juan. Vale, visto así hasta tiene pinta de una canción de Sabina; con su bar, sus putas, los malos, los desamores etc. pero la trama es más que floja. No hay nada que sorprenda, todo se ve venir mucho antes de que pase (qué giro el del sobre azul), explicaciones de más y recursos de manual.

De las coreografías no voy a hablar demasiado porque es un tema del que no sé casi nada pero si que me pareció que muchas veces no venian demasiado a cuento. Las canciones en general no estaban mal, aunque no soy muy fan de las versiones y había veces en las que cantaban “demasiado bien” para una canción de Sabina. Hubo algún que otro destrozo, como el de “quien me ha robado el mes de abril” que me llevan a pensar si en un musical hay que contratar a actores o a bailarines/cantantes.

De lo mejor del musical el papel del Manitas y Ocaña, que aportaban un poco de humor y los números de Samuel, que es el que más a la altura está. Por lo demás, todo demasiado “bonito”, sin trasmitir esos ambientes oscuros y deprimentes que trasmiten sus canciones, desaprovechando el juego que podían dar.

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