Los 100 mejores comienzos de la historia de la literatura (I)

Una novela no puede empezar mal. Un relato tampoco. El escritor se la juega en el primer párrafo. Se presenta al lector y le dice, tengo una historia que contarte, escúchame.

La historia de la literatura está plagada de grandes comienzos en los que se da una gran información sobre la acción, el cuándo y el dónde, pero además se transmite lucidez (en los cortos) o pasión (en los comienzos largos) y se establece una distancia emocional entre el autor y el texto.

Vamos a realizar aquí una pequeña antología de grandes comienzos, divididas en varias entradas con más o menos textos dependiendo de su extensión. Esperamos no mancillar ningún derecho de autor pero para que los que lean esto puedan decidir si realmente son buenos comienzos o no, el título de la novela a la que pertenecen estará en otra entrada.

Empezamos hoy, por razones de espacio con los cinco más cortos:

[1]. Llamadme Ismael

[2]. ¿Encontraría a la Maga?

[3]. Imaginación muerta imagina.

[4]. Soy un hombre de cierta edad.

[5]. Cruzar fronteras es mi profesión.

¿A qué libro pertenecen estos comienzos?, averígualo aquí.

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