Curiosidades de “En busca del arca perdida”

El capítulo 3 de “Creciendo con el cine” rememoraba un tipo de cine ya prácticamente desaparecido: los cines de barrio, en los que la calidad de las películas proyectadas era inversamente proporcional a la salud de sus ingresos. Vamos, que según se reducían los espectadores, se iba pasando del cine de estreno al de reestreno, de ahí a las películas de saldo y, finalmente, al cine clasificado “S”.

Pero ocasionalmente, uno podía repescar grandes films, quizá con algunos añitos a sus espaldas pero grandes igualmente… como “En busca del arca perdida”.

Título original: “RAIDERS OF THE LOST ARK”

Estreno en Estados Unidos: 12 de junio de 1981

Estreno en España: 14 de febrero de 1982

Número de espectadores en España: 4.151.012

–          El personaje principal de “En busca del arca perdida” iba a llamarse “Indiana Smith”, pero cambiaron su nombre por el de “Indiana Jones” en el último minuto. Y se llama “Indiana” porque ése era el nombre del perro de George Lucas: un enorme can de la raza “Malamut” cuyo peludo aspecto ya sirvió de inspiración al personaje de Chewbacca en “La guerra de las galaxias”. En la propia saga de Indiana Jones hay una referencia al curioso origen de su nombre cuando, en la última escena de “Indiana Jones y la última cruzada”, Sean Connery explica que “Indiana” era el nombre del perro de su hijo, Henry Jones Junior, también conocido como “Indiana” Jones.

El perro de George Lucas (a la derecha)

–          La primera opción de Steven Spielberg para el papel de Indiana Jones fue siempre Harrison Ford. Sin embargo, George Lucas ya había trabajado con él en dos ocasiones (“American Graffiti” y “La guerra de las galaxias”) y no quería convertirlo en su actor fetiche, así que propuso a Tom Selleck. Selleck, sin embargo, tenía un contrato en exclusiva para protagonizar la teleserie “Magnum” y no pudo aceptar el papel de Indiana Jones. Así que se barajaron los nombres de Nick Nolte, Steve Martin, Bill Murray, Chevy Chase, Tim Matheson, Peter Coyote o Jack Nicholson, entre otros. Cuando sólo quedaban tres semanas para que empezara el rodaje, George Lucas entró en razón y contrató al actor que mejor se ajustaba al papel: Harrison Ford.

George Lucas con Harrison Ford.

 –          El sombrero de Indiana Jones es un sombrero Stetson “modelo australiano”, comprado en la prestigiosa y elitista tienda de Herbert Wilson en Saville Row, Londres. Para que el sombrero no pareciera recién comprado, la directora del departamento de vestuario de “En busca del arca perdida” pasó varios días arrugándolo y estrujándolo con sus propias manos. Y cuando se cansó, ella y el propio Harrison Ford se sentaron encima del sombrero, por turnos.

 –          El actor Alfred Molina (el doctor Octopus en “Spider-man 2”, el malvado obispo Aringarosa de “El código Da Vinci”) debutó en el cine con “En busca del arca perdida”. Cuando rodó este film, Molina ya era un respetado actor de teatro en Brodway, en obras serias, profundas y sesudas. Pero en “En busca del arca perdida” le tocó interpretar al ayudante de Indiana Jones en la primera escena del film, la de la captura del ídolo de oro en la jungla de centroamérica, y en su primer día de rodaje le pusieron 20 tarántulas sobre los hombros y la espalda. ¡Nada que ver con su experiencia teatral!

Rodando la escena del ídolo de oro.

 –          El actor y especialista Pat Roach, de 1’96 de estatura, muere dos veces en “En busca del arca perdida”… porque interpreta a dos personajes diferentes: el gigantesco matón nepalí al que Indiana liquida en la posada de Karen Allen, y el soldado alemán, de cabeza rapada, al que se enfrenta en la escena del avión (y que acaba convertido en carne picada por una hélice). Se ve que Spielberg y George Lucas quedaron muy satisfechos con el trabajo de Pat Roach, porque volvieron a contratarlo en “Indiana Jones y el templo maldito” (donde también muere, esta vez aplastado por un rodillo de piedra) y en “Indiana Jones y la última cruzada” (es el revisor del dirigible y, sorprendentemente, no muere).

Atizando a Pat Roach.

 –          Rodando su pelea con Pat Roach, Harrison Ford se dio un fortísimo golpe en la rodilla contra la rueda del avión. Sufrió una rotura de ligamentos, tuvieron que ponerle hielos en los descansos entre toma y toma, y acabó de filmar la escena como buenamente pudo.

 –          En esa misma escena, el soldado nazi que queda aprisionado en la cabina del avión es, en realidad, uno de los productores del film: Frank Marshall. Por lo visto, aquel día no tenían extras ni actores disponibles para todos los personajes que debían intervenir en la escena, y Marshall se ofreció voluntario pensando que iba a ser un rodaje rápido y sencillo. Se equivocó: tuvo que estar tres días encerrado en la cabina del avión, soportando una temperatura de 40º.

 –          La escena del avión es una de las muchas que se rodaron en Túnez, en escenarios muy próximos a los que habían servido para recrear el planeta Tatooine en “La guerra de las galaxias”. Inicialmente, el rodaje en Túnez debía durar seis semanas, pero Steven Spielberg se las arregló para acelerar el rodaje en ese país y completarlo en cuatro semanas y media. El calor y los problemas de alimentación convirtieron el rodaje en Túnez en un auténtico infierno.

Spielberg de charleta con Karen Allen. Más vale que ni Karen ni Harrison tuvieran ganas de ir al baño en ese momento.

 –          Todos los miembros del equipo de “En busca del arca perdida”, menos una persona, enfermaron en Túnez por culpa de la comida. Las descomposiciones, gastroenteritis, vómitos y diarreas de todo tipo estaban a la orden del dia. La única persona que no enfermó fue Steven Spielberg… porque durante toda su estancia en Túnez se alimentó de comida en lata traída expresamente para él desde Estados Unidos.

 –          El que más gravemente enfermó fue John Rhys-Davies, el actor británico que encarnaba al egipcio Sallah (el mejor amigo de Indiana Jones). Rhys-Davies contrajo el cólera, y aún así estuvo al pie del cañón, sin ausentarse del rodaje y filmando todas tus tomas, en la medida en que sus maltrechos intestinos se lo permitían. No obstante, rodando una escena en pleno desierto, el pobre John Rhys-Davies perdió el control de su esfínter y se hizo sus necesidades encima. La escena fue eliminada del montaje final.

 –          Harrison Ford también sufrió problemas de contención. Tuvo disentería, y estaba especialmente incontinente el día en que iban a rodar la escena del disparo al espadachín. En esa mítica escena, parece que va a desatarse una gran pelea entre Indiana Jones y un enorme espadachín vestido de negro… hasta que Indiana saca su revólver y fulmina a su enemigo de un solo disparo (una escena que tenía su eco en “Indiana Jones y el templo maldito”). Lo curioso es que, inicialmente, esa escena contenía en realidad una larga y espectacular pelea, pero Harrison Ford estaba tan destrozado que rogó a Spielberg que la eliminaran del guión. Dicho y hecho: arrancaron tres páginas del guión, resolvieron la pelea prevista con un simple disparo… y ese instante se convirtió en la escena más divertida y recordada de “En busca del arca perdida”.

 –          Uno de los villanos utiliza un mono como mascota (el mono que muere al comer un dátil envenenado), y cuando el dueño del animal acude a una cita con los espías alemanes, el mono hace el saludo nazi, levantando el brazo derecho. Fueron necesarias 50 tomas para conseguir que el mono levantara el brazo de la forma correcta. Y lógicamente, no lo levantaba para saludar… sino para intentar coger las uvas que un miembro del equipo le estaba ofrenciendo, fuera del encuadre.

 –          El pozo en el que Indiana y Sallah encuentran el Arca de la Alianza está lleno de serpientes. Se usaron 6.500 serpientes para rodar la escena, incluyendo boas, pitones, serpientes de cascabel y varias cobras, que por ser las más peligrosas no estaban mezcladas con las otras serpientes sino aisladas en cubículos de cristal. Mientras se rodaba la escena había junto al plató, en todo momento, una ambulancia con numerosas dosis de antídoto para veneno de cobras, directamente importado de la India.

Spielberg con sus juguetes, planificando una toma.

–          La escena del camión fue la más difícil de rodar. Spielberg se la tomó como su homenaje particular a “La diligencia” y, de hecho, la acrobacia más arriesgada de la escena ya había sido realizada en un western. En una de las muchas películas de “El llanero solitario”, el héroe se deslizaba entre las ruedas de una diligencia desbocada, agarrado a su látigo y arrastrándose por el suelo. En “En busca del arca perdida” Indiana Jones hacía lo mismo, cambiando la diligencia por un camión. Eso sí: el camión que usaron tenía los ejes más altos de lo normal, y en la carretera cavaron un largo surco en el que se deslizaba, encajado, el especialista. De ese modo, el espacio entre el camión y el cuerpo del hombre era lo bastante amplio como para rodar la escena sin peligro. Tardaron ocho semanas en rodar la escena completa.

Rodando la escena del camión.

–          Los efectos de sonido los diseñó Ben Burtt, ganador de un Oscar especial por los efectos sonoros de “La guerra de las galaxias”. Burtt creó el ruido de las serpientes deslizando sus propios dedos dentro de una cacerola llena de queso fundido. El sonido de la bola de piedra en la primera escena era, en realidad, el de un Honda Civic circulando sobre una superficie de gravilla. Los puñetazos eran golpes dados con un bate de beísbol sobre un montón de cazadoras de cuero. Y lo más asombroso: el ruido de la enorme losa de piedra que cierra el sarcófago donde se encuentra el Arca, el ruido que hace esa losa cuando Indiana y Sallah la empujan… era el ruido que hacía la tapa de la cisterna del inodoro de Ben Burtt, cuando el propio Burtt la empujaba con la punta del dedo.

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