Realidades Perpendiculares

Era mi primera Feria del Libro en Madrid y caminaba despistado entre la gente por El Retiro cuando encontré la caseta de Siglo XXI Editores. Me acerqué para comprobar que efectivamente allí firmaba Eduardo Galeano. Otro chico despistado hablaba con la responsable de la caseta que en confidencia nos dijo que nos pusieramos a hacer cola ya porque se esperaba mucha gente. Me puse tras él y la cola empezó a formarse por nosotros.

Cuando llegó el escritor uruguayo había ya una larguísima cantidad de gente que algunos trabajadores se esmeraban en colocar para que no entorpeciera el paso de los visitantes de la feria. Galeano se sentó en la caseta y el chico que me precedía le tendió un libro para que se lo firmara: es para mi novia, dijo. Y se fue. Ya tenía a Eduardo Galeano delante de mi, separados por el mostrador de la caseta. Cuando le ofrecí mi ejemplar de Espejos, lo miró sin cogerlo,  se giraó y le dijo al responsable de la organización, “¿No puedo salir ahi fuera?. Y firmar ahí los libros. Delante de la caseta nomás”. El responsable se puso serio y le dijo que eso no era posible, que había mucha gente y sería un problema de seguridad. Galeano respondió en tono paternal: “Vamos a saltarlos la ley.” – me mira, guiña un ojo y añade –  “no es la primera vez”.

Cuatro años después, me aventuro a escribir una sección en este blog totalmente inspirada por las lecturas de Eduardo Galeano. Mis Realidades Perpendiculares estarán llenas de anécdotas, historias, ficciones y respuestas que me dieron a preguntas que hice sin querer, y que cortan en un punto con la realidad que vivimos. O en más de uno.

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