El increíble giro de cintura (“Conan, el bárbaro”, marzo de 1982)

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En un increíble giro de los acontecimientos, una famosa superproducción norteamericana de 1982 llegó a nuestros cines antes de ser estrenada en Estados Unidos. Ni ocho meses después, como “En busca del arca perdida”, ni cinco meses más tarde, como “Indiana Jones y el templo maldito”. No: la nueva superproducción no llegó con retraso ¡sino con dos meses de adelanto! De hecho, España fue el país escogido para su estreno mundial, el 15 de marzo de 1982. Después llegó a Suecia, Francia y Holanda, y sólo el 14 de mayo se estrenó finalmente en cines estadounidenses.

Aunque todo tiene su explicación: la película era “Conan, el bárbaro”, se había rodado íntegramente en España  (en Almería, Granada, Segovia, Soria y Cuenca) y su rodaje fue muy publicitado. Celebrar el estreno mundial de este film en suelo español podía ser uno de los compromisos adquiridos entre la productora y el Estado para conseguir facilidades de rodaje… o podía ser una decisión de pura lógica comercial: los espectadores españoles, entregados de antemano a una película que consideraban parcialmente suya, garantizaban un estreno triunfal para “Conan, el bárbaro”. Teniendo eso en cuenta, su estreno adelantado en España deja de parecer increíble.

Lo realmente increíble es el insistente rumor que empezó a circular en Estados Unidos justo después del estreno del film: el rumor de que He – Man, el héroe principal de la línea de muñecos de acción conocida como “Masters del Universo”, era supuestamente un muñeco de Conan teñido de rubio.

He – Man, el primo rubio de Conan.

Los “Masters del Universo”, famosos por su “increíble giro de cintura”, tenían la misma hipertrofia muscular que los personajes de “Conan, el bárbaro” y también compartían con ellos su bárbaro estilismo: espadas medievales, escudos de aire vikingo, botas y calzones de piel como única vestimenta. De hecho, según el rumor que identificaba a Conan con He – Man, la compañía juguetera Mattel habría llegado a un acuerdo con los productores de “Conan, el bárbaro” para lanzar toda una línea de muñecos inspirados en el film, coincidiendo con su estreno. Pero como la película resultó ser demasiado violenta para asociarla a una línea de juguetes infantiles, Mattel (siempre según el rumor) renunció al sello de Conan y, aprovechando que ya estaban hechos los diseños de los muñecos, les hizo pequeños cambios y los lanzó bajo un nuevo sello: el de los “Masters del Universo”. El cambio más evidente sería el del cabello de Conan, que en vez de ser negro como ala de cuervo pasaba a ser rubio (transformando al héroe de Cimmeria en una especie de surfer oxigenado de California con exceso de anabolizantes).

Años más tarde, la propia compañía Mattel desmintió rotundamente el rumor, aunque a este lado del Atlántico no necesitábamos ningún desmentido: aquí nunca asociamos a los “Masters del Universo” con el Universo de Conan. Mientras Arnold Schwarzenegger soñaba con vengar la muerte de sus padres en la gran pantalla, nosotros sólo soñábamos con conquistar el Castillo de Greyskull. O, mejor dicho, soñábamos con que nuestros padres nos regalaran ese carísimo castillo en Navidad.

Y es que los “Másters del Universo” eran, al menos para mí, los mejores muñecos jamás fabricados por el hombre: el peldaño final en la escala evolutiva de los muñecos de acción. Comparados con ellos, todos los muñecos que les precedieron no eran más que homínidos primitivos, simples Cromagnones, admirables por los logros que alcanzaron en su momento pero superados en todos los sentidos por ese Homo Sapiens de los guerreros de plástico que era He – Man.

No obstante, para llegar hasta He – Man tuve que pasar por todos los peldaños de la escala evolutiva. Y en esa escala, cada peldaño tenía su pequeña historia.

Los primeros peldaños que recuerdo estaban ocupados por los “Madelman”, muñecos grandes, tipos de gran estatura en comparación a otros muñecos, llenos de accesorios muy detallados… pero con un grave problema de verticalidad: era imposible mantenerlos en pie. Por más que lo intentaras, siempre acababan dándose un porrazo contra el suelo, de cara o de espaldas. Y además eran muy caros, de modo que la selección natural fue implacable con ellos. Se extinguieron.

El Barco Pirata de los Clicks de Fam… de Play… de lo que sea.

Varios peldaños más arriba estaban los “Clicks”. Los inventó la compañía Playmobil, en Alemania, en 1974, y a España llegaron dos años más tarde, fabricados bajo licencia por los alicantinos Famobil. Éstos muñecos sí eran capaces mantenerse en pie, y por el mismo coste que un “Madelman” podías tener incontables “Clicks”. Por tanto, no tardaron en alcanzar un éxito rotundo… a pesar de sus evidentes limitaciones de diseño: no tenían codos ni rodillas y las dos piernas iban fundidas en una sola pieza, lo que hacía imposible que adoptaran posturas dinámicas (además, con el tiempo dedujimos que sus manos rígidas, abiertas en forma de “U”, sólo podían servirles para sujetar grandes vasos de cerveza). Pero los “Clicks” compensaban sus carencias con una amplísima gama de personalidades: indios y vaqueros, muñecos medievales, figuras circenses… y piratas. El Barco Pirata era la estrella de los “Clicks”. Era la versión “Click” del Castillo de Greyskull, porque pocos niños podían tener ese barco de juguete y los demás esperábamos ansiosos la oportunidad de jugar en sus casas. Cuando llegaba ese día, llevábamos también nuestros propios muñecos, sumando entre todos una auténtica tropa de “Clicks”.

El siguiente paso evolutivo llegó con los “Airgam Boys”: la imitación local sin licencia de los “Clicks”. Los “Airgam Boys” llegaron en 1976 de la mano de un empresario catalán, Josep Magriá i Deulofeu, que no se exprimió mucho el cerebro para dar nombre a sus muñecos: le dio la vuelta a su apellido, Magriá, y los llamó “Airgam”. Con una estatura de 8’5 centímetros, eran más altos que los “Clicks” y ofrecían casi la misma variedad de personalidades (romanos, futbolistas, etc). Pero es que además, siendo tan capaces de mantenerse en pie como los “Clicks”, los “Airgam Boys” tenían la gran ventaja de que sí podían adoptar posturas dinámicas: sus piernas eran dos piezas distintas unidas por una articulación bajo la cintura, y eso permitía poner a estos muñecos en posición de correr o caminar. Así, estaban mejor adaptados para sobrevivir a la selección natural, y se convirtieron en los muñecos favoritos de muchos. Muchos que, no pudiendo ir al cine con la frecuencia que nos habría gustado, nos montábamos con ellos la película en casa. Por eso los “Airgam Boys” mantuvieron su vigencia hasta bien entrados los años 80.

Pero aproximadamente en las fechas en que “Conan, el bárbaro” llegó con su espada a los cines, los anuncios de televisión nos trajeron la promesa de una aventura sin fin con unos muñecos que podían doblar la cabeza de cualquier “Airgam Boy” con sólo tensionar el bícep: los “Masters del Universo”. Rápidamente se pusieron a la cabeza de la escala evolutiva. Los “Airgam Boys” quedaron arrinconados al fondo de un cajón y He – Man fue el nuevo protagonista de mis películas.

Originalmente, He – Man y sus compañeros llegaron a las tiendas empaquetados con un pequeño mini-cómic que narraba el origen de los personajes y sentaba las bases de la mitología de los “Masters del Universo”. Según los mini-cómics, He –Man era un guerrero tribal del planeta Eternia que sentía la llamada de unos misteriosos hechiceros para combatir al pérfido Skeletor, llegado de una dimensión paralela (o algo así).

Pero en 1983 se puso en marcha una teleserie de dibujos animados inspirada en los muñecos, también llamada “Masters del Universo”, y en esa serie cambiaron la mitología por completo: He – Man pasaba a ser el alter – ego guerrero del Príncipe Adam, y el tal Adam se transformaba en He – Man al desenvainar la Espada del Poder. Por supuesto, los dos personajes eran en realidad el mismo muñeco, sólo que Adam tenía el torso pintado de blanco, como si llevara una camiseta de licra de adicto al gimnasio (lo que le daba un aspecto aún más ambiguo que el del propio He – Man). Y en cualquier caso, todo el relato mitológico acababa siendo un auténtico galimatías, así que los niños ignorábamos el origen oficial y construíamos nuestra propias historias.

A pesar de su aparente complejidad, todos los “Masters del Universo” de la primera hornada eran combinaciones de unos pocos elementos: tres juegos distintos de brazos y piernas, un único calzón para todos los muñecos, dos torsos diferentes y una cabeza personalizada para cada uno de ellos. Después llegaron los personajes femeninos, Teela y Evil – Lynn, con sus propios componentes. Y la galería de héroes y villanos se fue haciendo más y más compleja… pero la línea de juguetes fue perdiendo punch conforme sus consumidores potenciales íbamos creciendo. Las cualidades que habían lanzado a estos muñecos a la cabeza de la escala evolutiva no tenían nada que hacer contra nuestra propia evolución. Los “Masters del Universo” también iban a extinguirse en nuestros juegos.

Eso sí: todavía hoy, ningún muñeco de acción ha igualado el “increíble Giro de Cintura” de los “Masters del Universo”: si girabas sus torsos a izquierda o derecha y los soltabas de repente, un muelle interno hacía que estos muñecos volvieran violentamente a su posición original. Con la Espada del Poder en la mano, el “increíble giro de cintura” era lo más parecido a un mandoble mortal que los “Masters del Universo” podían realizar.

Aún así, ni el más increíble giro de cintura habría salvado del desastre a la película de los “Masters del Universo” que se rodó en 1987. Producida por la funesta productora Cannon Group (especializada en películas de serie Z como la saga de “El guerrero americano” y demás carnaza de videoclub) y protagonizada, en el papel de He – Man, por Dolph Lundgren (el boxeador ruso de “Rocky IV”), esta adaptación al cine de los muñecos de acción era tan pobre que ni siquiera transcurría en Eternia sino en el planeta Tierra, y en el presente. Así se ahorraban una pasta en decorados.

Resumiendo: ni He – Man ni sus compañeros, por muy increíblemente que giraran su cintura, le habrían durado dos asaltos al auténtico Conan. Conan no se adaptaba al medio para sobrevivir a la selección natural: él cortaba las cabezas de cualquiera para acabar siendo el único seleccionado. Él era el verdadero Máster del Universo.

Título original: “CONAN THE BARBARIAN”

Director: John Milius.

Guión: John Milius, Oliver Stone y Edward Summer, sobre un personaje creado por Robert E. Howard.

Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, James Earl Jones, Max Von Sidow, Sandahl Bergman, Ben Davidson, Gerry Lopez, Mako, William Smith, Jorge Sanz, Nadiuska, Sven-Ole Thorsen.

 Estreno en Estados Unidos: 14 de mayo de 1982

Estreno en España: 15 de marzo de 1982

Número de espectadores en España: 1.460.563

–          La cita mas famosa del personaje de Conan, en todo el film (“lo mejor de la vida es aplastar enemigos, verles destrozados y oir el lamento de sus mujeres”) es una cita histórica (ligeramente alterada) atribuida nada menos que a Gengis Khan. El líder mongol es una clara fuente de inspiración en “Conan, el bárbaro”, entre otras cosas porque el mejor amigo de “Conan, el bárbaro” es, en la película, un guerreo llamado Subotai, y así se llamaba también uno de los verdaderos generales de Gengis Khan.

-Curiosidades de “Conan, el bárbaro”

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