Curiosidades de “Blade Runner”

Título original: “BLADE RUNNER”

Director: Ridley Scott.

Guión: Hampton Fancher y David Webb Peoples, sobre una novela de Philip K. Dick, y Roland Kibbee (textos de la voz en off).

Intérpretes: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Daryl Hannah, Edward James Olmos, Brion James, Joe Turkel, M. Emmet Walsh, William Sanderson, Joanna Cassidy.

Estreno en Estados Unidos: 25 de junio de 1982

Estreno en España: 21 de agosto de 1982

Número de espectadores en España: 1.096.077

–          El legendario monólogo final de Rutger Hauer en “Blade Runner”, tal y como estaba escrito en el guión, era mucho más largo. Pero el propio actor sugirió que un speech tan extenso iba a resultar anticlimático, y Ridley Scott le dejó reducirlo a su antojo. Así que Hauer mantuvo las partes del monólogo que más le gustaban y añadió la frase final: “Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”. Cosecha de Rutger Hauer.

–          Ridley Scott contrató a Rutger Hauer sin conocerle en persona, tras haber quedado impresionado por el trabajo del actor en varias películas holandesas, como “Katy Tippel”. Cuando iban a verse cara a cara por vez primera, Hauer decidió gastar una broma a Scott y se presentó en el plató llevando unas enormes gafas de sol verdes, un pantalón rosa satinado y una amplia camisa blanca, al más puro estilo hippy. Cuentan que Ridley Scott se quedó literalmente blanco al ver el aspecto del actor, temiendo haber cometido un gravísimo error de casting que podría haber echado a perder toda la película.

Rutger y Harrison, descansando al filo del abismo.

–          Para el papel principal de “Blade Runner” se barajaron toda clase de nombres, de presencia radicalmente distinta a la de Harrison Ford: entre otros, Dustin Hoffman, Gene Hackman, Sean Connery, Jack Nicholson, Paul Newman, Clint Eastwood, Arnold Schwarzenegger, Al Pacino, Burt Reynolds, Raul Julia, Scott Glenn, Robert Duvall o Peter Falk. Cuesta mucho imaginar qué clase de película habría resultado, con cualquiera de esos intérpretes.

 –          Harrison Ford y Sean Young se enamoran en la película… pero en la vida real, no se podían ni ver. La joven Young sólo tenía 23 años cuando rodó “Blade Runner” y, además de inexperta, era por lo visto una actriz muy poco profesional. Enseguida chocó con Harrison Ford, y el actor no fue precisamente caballeroso con ella. Después de cada beso, Ford se alejaba de Sean Young como si fuera una apestada, y en la escena en que Ford la empuja y le da una bofetada… el actor la empujó y la abofeteó de verdad.

¡Pues en esta Polaroid parecían amiguetes!

–          El papel de Daryl Hannah estaba pensado, inicialmente, para la actriz y cantante Deborah Harry, líder del grupo “Blondie”. Y la persona que dobló a Hannah en la escena en que su personaje realiza un montón de acrobáticas volteretas fue, curiosamente… un hombre. Esas volteretas la iba a rodar Hannah en persona, que había hecho gimnasia rítmica cuando era niña. Pero justo antes de rodar la escena, la actriz sufrió una lesión en un codo. Ridley Scott debían encontrar inmediatamente a alguien capaz de sustituirla, para que no se paralizara el rodaje, así que ordenó una pausa para almorzar. Y mientras todos comían deambuló por los platós, interrogando a todo el mundo… hasta descubrir que uno de los especialistas para escenas peligrosas había sido gimnasta en su juventud. Cuando el equipo del film volvió del almuerzo encontraron al especialista con una gran peluca rubia, disfrazado de Daryl Hannah y listo para rodar la escena. Viendo “Blade Runner” a cámara lenta puede apreciarse que, en las tomas acrobáticas, el personaje de la femenina Daryl Hannah es, en realidad, un hombre.

 –          La relación de Ridley Scott con los miembros del equipo técnico fue muy tormentosa. En el plató había profesionales de Estados Unidos y de Inglaterra, y el director, inglés hasta la médula, declaró en una entrevista que estaba muy descontento con el trabajo de los americanos. Éstos respondieron acudiendo al rodaje con camisetas en las que se leía “Blood Runner”; al día siguiente, los ingleses del equipo (incluido Ridley Scott) llevaron sus propias camisetas con la leyenda “Xenophobia Sucks”. El incidente fue conocido como “La guerra de las camisetas”.

 –          Las discusiones más graves vinieron causadas por el guión inicial, que no convencía a nadie. El primer guionista, Hampton Fancher, escribió el guión de “Blade Runner” adaptando con cierta fidelidad la novela de Philip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”. Ese guión fue reescrito por David Webb Peoples, alejándose completamente de la novela original. Y aún así, cuando Philip K. Dick vio en una proyección privada los primeros 20 minutos del film, declaró públicamente que “Blade Runner” reproducía a la perfección la visión de su libro. Lo curioso es que ni David Webb Peoples ni Ridley Scott leyeron nunca la novela de Dick.

–          La maqueta de Los Ángeles que aparece en los primeros segundos del film medía 4 metros de profundidad y casi 6 metros anchura, con 2.000 luces conectadas a través de una red de más de 11 kilómetros de fibra óptica. Para crear los edificios que vemos en primer plano, en otras escenas del film, se usaron maquetas retocadas de películas anteriores como “Encuentros en la tercera fase” o “Estrella oscura”. Y, de hecho, uno de los edificios de “Blade Runner” es en realidad una maqueta del Halcón Milenario, colocada en posición vertical y lo bastante transformada como para que no parezca una nave espacial sino un edificio.

 –          Un edificio real que aparece en la película es el “Edificio Bradbury” de Los Ángeles, famoso por su ascensor de hierro forjado. Allí se rodó la persecución final entre los personajes de Harrison Ford y Rutger Hauer. Y también se han rodado, con el célebre ascensor a la vista, escenas de “El Lobo”, “Chinatown”, “(500) días juntos”, “Perdición”, “Arma letal 4” o teleseries como “Star Trek”, “Misión Imposible” o “En los límites de la realidad”.

–          Dice la leyenda que la partida de ajedrez a distancia que juegan los personajes de Eldon Tyrell (Joe Turkel) y JF Sebastian (William Sanderson) reproduce los movimientos y la posición de la figuras en el tablero de una legendaria partida real: la que disputaron en 1851 Adolf Anderssen y Lionel Kieseritzky, y que pasó a la historia como “La Partida Inmortal” (en esa partida, Anderssen sacrificó su Dama para obligar a Kieseritzky a ponerse en posición de sufrir un jaque mate inevitable). No obstante, el propio Ridley Scott quita peso a ese rumor y asegura que si la partida de ajedrez de “Blade Runner” se corresponde con “La partida inmortal” es por pura casualidad.

 –          A mitad de película, Harrison Ford estudia al microscopio la escama de una serpiente, que luego resulta ser la serpiente – mascota de la replicante Joanna Cassidy. En realidad, la imagen que se ve al microscopio en “Blade Runner” no pertenece a la escama de ningún animal… sino a una hoja de marihuana.

–          La palabra replicante no aparece en la novela original de Philip K. Dick: la introdujo en la película el guionista David Webb Peoples, y a él se la dio a conocer su hija, Risa, que en aquel momento estudiaba bioquímica y microbiología. Risa explicó a su padre cómo algunas células realizan réplicas de sí mismas, en lo que sería un proceso microbiológico de clonación. Y escuchando esa explicación de su hija, el guionista dio con la palabra idónea para designar a los androides último modelo de “Blade Runner”.

 –          ¿Es o no es el personaje de Harrison Ford un replicante? La primera versión estrenada en cines de la película no transmite esa idea en ningún momento, y el propio Ford siempre defendió que su personaje no es un replicante. Pero cuando “Blade Runner” se reestrenó en 1992, con el subtítulo de “El montaje del director”, una de las escenas añadidas (el sueño del unicornio) daba a entender que sí lo era. En 2007 se estrenó la tercera versión (“El montaje final”) y Ridley Scott dijo entonces que el personaje de Harrison Ford siempre había sido un replicante. Ford sigue diciendo que él prefiere la interpretación original: la de que Roy Deckard es un simple humano. Un hombre contra las máquinas.

–          El baile de versiones de “Blade Runner” tiene su origen en el discutido final de la primera versión. Los productores querían un desenlace optimista y un desarrollo más comprensible: por eso se introdujo a última hora la voz en off de Harrison Ford (con la intención de aclarar al espectador qué demonios ocurre en la pantalla, y que Ford grabó a regañadientes) y se añadió un final luminoso con planos aéreos de bosques (que en realidad eran descartes de “El resplandor”, filmados por Stanley Kubrick para la primera escena de ese film).

 –          A Ridley Scott nunca le gustó ese final optimista, y en el reestreno de 1992 fue eliminado de la película. Pero lo cierto es que Scott apenas participó (o eso dice él) en esa segunda versión, y nunca la sintió como suya. En cambio, sí supervisó “El montaje final” de 2007, y asegura que ésa es la versión definitiva de “Blade Runner”: la buena. No obstante, no son pocos los que opinan que tanto remontaje no obedece a ningún impulso artístico de Ridley Scott en busca de una versión rigurosa… sino al deseo de recaudar dólares en taquilla nada menos que tres veces, con una sola película.

 

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