Blowin’in the wind cumple 50 años

Bob Dylan es uno de esos artistas de los que te suena el nombre porque lo has leído como sempiterna referencia en las críticas de cualquier banda de rock – folk – jazz – bues. Pero no has escuchado ninguna de sus canciones. No, miento, no es verdad, luego descubres que Mr. Tambourine Man no es de The Byrds, Knockin’ on Heaven’s Doors no es de Gun’s’Roses, Like a Rolling Stone no es de los Rolling y Blowin’ in the wind no es de Joan Baez. Y lees y descubres que el tío es lo más de lo más en la historia de la música y la poesía y que una vez una señora en los 60 llamó a los 40 principales y dijo que no le entendía pero que se notaba que hablaba de algo importante. Y te vas a comprar algún album y vas a un concierto suyo, pero no mira al público en todo el espectáculo, y bostezas y no te atreves a decir que no te gusta porque todo el mundo dice que es un gran poeta – y ves en el cine a Michelle Pfeiffer comparándolo con Dylan Thomas (aunque suene Coolio de fondo) – y además es un gran revolucionario, aunque lo ves en la tele declarándole amor eterno a Juan Pablo II. Algo se te escapa aunque The times they are a-changin te parezca un tema loable y Hurricane salvable aunque un poco rancio. Pero revisas sus letras – porque recuerdas que es un gran poeta – pero no son salvables más allá de la época en la que las interpretó, que escuchar Blowin’ in the wind en Woodstock debió ser algo increíble, no digo que no, pero ahora está agotada, algo que no le pasa a un poema de Dylan Thomas.

Hoy hace 50 años Bob Dylan grabó la canción protesta Blowin’in the wind que fue incluida en el álbum The freewheelin, aunque fue la versión de Peter Paul & Mary la que muchos escucharon por primera vez

“This here ain’t no protest song or anything like that, ‘cause I don’t write no protest songs.”

Así presentó la canción Dylan la primera vez que la toco en público. Convertida en himno pacifista de los sesenta y en éxito internacional, 50 años después Maider dice que sigue sirviendo igual.

Nota: Esta entrada ha sido escrita a medias – en plan Elton John y Bernie Taupin – entre Maider y Pablo. Ninguno de los dos llevamos gafas horteras.

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