Political animals

Political Animals, la serie por la que ha apostado USA Network para este verano, arranca cuando Elaine Barrich Hammond (una gran Sigourney Weaver) pierde las primarias contra el que después será su presidente y para el que trabajará como Secretaria de Estado. Justo en ese momento, decide dejar a su marido, el expresidente Bud Hammond, después de haber aguantado varias infidelidades durante años.

El reparto cuenta también con Carla Gugino en el papel de Susan Berg, la periodista que se hizo un nombre a base de atacar a los Hammond. La relación de Berg con Elaine es lo más interesante de la serie, dos mujeres fuertes, que no tienen ningún problema en llamarse ‘zorras’ cuando es necesario (Never call bitch to a bitch, us bitches hate that) pero también inteligentes y dignas de sus cargos. La relación de ambas es el modo para mostrarnos la verdadera Elaine, más allá de la política que se ve antes las cámaras. También interesante el papel de la madre de Elaine, una alcohólica que pasa el día haciendo comentarios sarcásticos y soltando las verdades que nadie más se atreve a decir en la familia.

Es una serie contada desde el punto de vista de las mujeres, con personajes femeninos fuertes (con sus puntos débiles claro está) que seguramente sea lo que la hace más interesante. Y es que estamos muy poco acostumbrados a ver series en las que las mujeres aparecen como personajes con tanta determinación.

“You know, I am just sick of it all. I am sick to death of the [B.S.] The  egos and the men. I am sick of the men. Just one time – just once – I would like to accomplish something in this city without having to spend all my energy navigating the shortsighted, selfish, self-involved an oh-so-fragile male egos that suck up all the oxygen in this town. It makes me so sick, Douglas, so sick I could puke for days.

Es imposible no comparar a Elaine con Hillary Clinton: la mujer que fue engañada en repetidas ocasiones pero que permaneció junto a su marido (“en el momento en el que juraste el cargo me casé con este país”) y que acaba teniendo una exitosa carrera en política, llegando a ser secretaria de estado ¿y presidenta?

La serie es una mezcla sobre política y culebrón familiar y puede que ahí este su punto débil. Mezcla líos de pasillos, diplomacia, estrategias y puñaladas con los líos de faldas, problemas de alcoba y familias con problemas, dando quizá demasiado peso a la parte de culebrón. Más culebrón que política pero claro, los que nos gusta la política somos minoría; los que echamos de menos cierto aire de El Ala Oeste y nos guste o no, los líos de faldas y las familias disfuncionales siempre atraen a más gente.

Una miniserie que merece un vistazo, con un final muy abierto que hace pensar que habrá una segunda temporada recomendable para los que les guste la política estadounidense y los personajes de mujeres fuertes (y las familias disfuncionales claro está)

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