Biden devuelve la ilusión a los demócratas

Biden tenía que dar una buena imagen hoy para arreglar el mal debate de Obama la semana pasada. Ryan, en su primer debate a nivel nacional, mantener el nivel de Romney y dar caña a la administración por  las decisiones tomadas durante estos cuatro años. El debate, moderado por la periodista de ABC Martha Raddatz, ha ido mezclando preguntas de política exterior (la muerte del embajador en Libia, Iran, Siria…) con diferentes asuntos internos como Medicare, los recortes en el presupuesto militar, los impuestos o el aborto. Ha sido un debate mucho mejor que el de la semana pasada, con un gran trabajo de la moderadora que interrumpía, repreguntaba y marcaba los tiempos; que no ha tenido un claro vencedor como pasase con Romney la semana pasada.

Biden ha sido muy, pero muy, agresivo durante todo el debate. No ha parado de reír casi cada vez que ha hablado Ryan, ojos en blanco, lo ha interrumpido cada vez que creía que tenía que hacerlo, ha hablado a cámara cuando apelaba al sentido común de los americanos y no ha llamado a Ryan por su nombre ni una sola vez: “congressman” (teniendo en cuenta el nivel de aprobación que tiene el Congreso es normal que haga recordar a todos que Ryan forma parte de él) y “my friend” han sido sus formas favoritas. Es una estrategia que va a funcionar muy bien con sus bases, que es lo que buscaban, pero probablemente habrá asustado a muchos indecisos. Ha habido momentos que hasta podía parecer maleducado. Aún así, ha cumplido con su trabajo: a devuelto la ilusión a todos aquellos que están trabajando en su campaña.

Ryan por su parte ha mantenido mucho mejor las formas pero se le ha visto más preparado en el mal sentido; había veces que parecía decir “¿veis que bien lo hago cuando traigo todo memorizado desde casa?”. Más nervioso, no ha parado de beber agua y manteniendo una sonrisa un tanto inquietante en los planos de escucha. Probablemente que hubiese tantas preguntas de política exterior (donde tanto Biden como la moderadora están por encima) tampoco le haya ayudado demasiado. No ha estado brillante pero tampoco lo ha hecho mal y queda claro que es un candidato presidenciable en un futuro.

No tenía demasiadas esperanzas en el debate pero ha sido como tiene que ser un debate. Con argumentos, cortando cuando hay medias verdades o no se responde de manera especifica a lo que se pregunta y soltando golpes.

La semana que viene nuevo debate entre Romney y Obama, en el que el segundo tendrá que mejorar considerablemente su actuación anterior (es cierto que ahora el juego de expectativas juega a su favor) para poder mejorar los resultados de las últimas encuestas que lo están poniendo en apuros, tras el anterior debate.

La encuesta de CNN da a Ryan un 48% y un 44% a Biden. La encuesta de CBS, que la hace solo con indecisos da un 50% Biden, 31% Ryan y 19% empate. Tampoco es que un debate entre los candidatos a vicepresidente vaya a decidir nada, pero nunca está mal ver un buen debate.

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