Searching for Sugarman

Fue en Paracuellos donde me enteré de esta  increíble historia. Y no es una historia que va sobre matanzas.  Invitado a comer en casa de una familia de amigos sudáfricanos me sorprendió que al acabar la comida y dirigirse al salón con la bandeja de cafés y  roiboos no encendían la televisión. Se sentaban en los sillones, alrededor de la mesa de salón, y el padre encendía el equipo musical mientras todos hablaban o, el más ausente, leía el periódico o alguna revista. Fíjense, en otros países no tienen esa sana costumbre de hacer a Jorge Javier Vazquez parte de la familia durante la sobremesa. En un momento, la hija cogió el mando del equipo musical, apretó una tecla y empezó a sonar una voz melancólica de esas que suena a viejo, entre la de Bob Dylan y la de un viejo blusero, con una música al estilo de la de la Guerra del Vierman, cerca quizás del The End de The Doors o del Sueño con Serpientes de Silvo Rodriguez, muy cautivadora. ¿Quién es? – Pregunté. La hija me respondió: Rodriguez. Vale evidentemente, no era Silvio Rodriguez, pero tuve que morderme la lengua para no decirlo en alto. ¿Pero es sudafricano?.  El padre respondió: “Ya está la pesada esta poniendo a Rodriguez”. La hija ignoró el comentario  “No es sudafricano, es americano pero solo se le conoce en SA” . ¿Pero es nuevo o viejo? Tuve que hacer esta pregunta, juro que en otro momento no la hubiera hecho, pero en estos tiempos de hipsters y modernos que corren, cualquiera adivina qué está grabado ahora con un magnetófono.  “Era muy conocido en nuestra juventud” Me respondió la madre. Y la hija siguió contándome la historia . “Rodriguez era un cantautor americano que no tuvo nada de éxito, pero una sudáfricana llevó en un viaje su disco a Cape Town y allí empezó a correr de mano en mano y vendió un  montón de discos y se hizo famosísimo, pero las discográficas se quedaron con su dinero y él no se enteró de nada y dejó la música sin enterarse de que era un ídolo en Sudáfrica, dónde se pensaba que estaba muerto, como Jimmy Hendrix. Es de locos. Un día unos periodistas empezaron a buscar información sobre cómo había muerto y lo encontraron en Estados Unidos trabajando de jardinero y lo llevaron a Sudáfrica. Ahora están haciendo un documental sobre él”.

Me apunté el dato, añadí unas cuantas de sus canciones a mi lista de nuevos descubrimientos de Spotify y busqué el documental. Una historia así merece ser vista. Ese documental es Searching For Sugar Man que se estrenó el pasado viernes en las salas españolas, aprovechando, supongo, el tirón de que es la máxima favorita para llevarse el Oscar a la mejor Película Documental.

Más allá de lo bueno que sea el documental, que es emocionante pero un poco tramposo en ocasiones, lo que impresiona es la narración de una historia que jamás se va a volver a repetir. E s impensable en tiempos tan comunicados y conectados como los que vivimos que alguien pueda vivir en la miseria en una parte del mundo siendo un fenómeno de masas en cualquiera de las otras puntas del mundo. Ya no hay estudiantes viajeros que por casualidad graban una cinta y la hacen viral por un país, de eso se encarga el propio artista en youtube (y a veces para nuestra desgracia, es el video más visto de la historia y se hace conocidísmo hasta aburrir), o directamente de tocar en el metro a la fama a través del smartphone de un viajero gracias a plataformas como MeTheOne.

Quizás ahora Sixto Rodriguez se haga famoso, empiece a aparecer en el Show de Jay Leno, gane el Oscar, haga giras por todo el mundo y quizás se pase el verano en España de festival en festival. Quizás sus canciones sean tomadas como algo fresco después de 40 años, porque quizás, como sucedió en Sudáfrica durante con el movimiento anti-Apartheid, cantar contra el Establishment sea más necesario que nunca.

“El alcalde oculta los crímenes, la concejala vacila, la gente está indignada pero lo olvida el día de ir a votar, el hombre del tiempo predice sol, está lloviendo, todos protestan y tu pareja sugiere que no eres como los demás. La basura está sin recoger, las mujeres sin protección, los políticos usan a la gente, han estado abusando.”

 

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