El Libro de los Bostezos

Venía a hablar de mi libro. Pero no lo voy a hacer. Solo diré que es la primera vez que me animo a publicar algo de lo que he escrito y que me he divertido mucho haciéndolo. También diré que si a alguien le interesa lo puede adquirir en Bubok, probablemente en breve estará disponible en más sitios y formatos. Y prometo que ya esto es lo último que digo sobre mi libro, o demás lo va a decir Salva Barranco, que es quien ha escrito este prólogo:

“Buenos días, me despierto bostezando años”.
Este fue lo el primer tweet del día de Pablo Llanos (@pallanur) el 30 de junio de 2011. Desde entonces, el primer tweet de la mañana ha seguido la misma fórmula: “Buenos días, me despierto bostezando…”. Y, entre otras cosas, ha amanecido bostezando sueños en 3D, dolores de parto y hasta ojos para que le lean. Imagino que también un día amaneció bostezando el título del presente libro, que no contiene tweets sino microrrelatos (aunque, como es evidente, ambas modalidades de escritura estén emparentadas por la brevedad).
La naturaleza, el tono, el tema y hasta la longitud de estos microcuentos varían significativamente y, sin embargo, en el lector se va forjando una certeza: a Pablo Llanos le gusta jugar. La expresión “juego de palabras” se vuelve más literal que nunca en su literatura, que desde una actitud voluntariamente ingenua o extrañada se acerca a lo cotidiano para transformarlo en algo sorpresivo y nuevo. Los lectores, por supuesto, estamos llamados a formar parte del divertimento, activando el sentido último de cada historia.
A estas alturas, ya no es necesario defender que la microficción no es un género pequeño, excepto por la extensión. Es más: es un género literario al que le resulta cada vez más fácil reivindicar su importancia y su vigencia en una cultura en la que prevalece la información condensada, fragmentada y breve. Para el creador, requiere la capacidad de concentrar toda la energía creativa en muy pocas líneas, en textos que nos golpeen. “Amanecer”, el primer microrrelato de esta colección, es un ejemplo de esto: una suerte de dios perezoso crea un mundo entero en seis días, en una particular génesis que Pablo Llanos recrea de una manera lírica y muy visual, donde apenas unos trazos bastan para ilustrar el todo.
No puedo dejar de sentir esta lectura como una especie de roadtrip literario que conduce a uno por distintas etapas y niveles: de los sueños a los supermercados, de los videojuegos a los sinsabores amorosos, de los bares ruidosos a los centauros de la antigüedad. Uno, acaso, debería tomarse un tiempo para disfrutar cada una de estas historias como si de una parada en el camino se tratase, con el fin de adaptar la velocidad de lectura al tempo propio de cada texto. Abran bien la boca, inspiren lenta y profundamente. Aguanten un momento el aire dentro, y luego espiren ruidosamente: bostecen un buen viaje y una agradable lectura.

Salva Gómez Barranco, Septiembre de 2014

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