Qué me ha gustado de Autopsia

Hay un par de capítulos al comienzo de Autopsia, el 3 y el 4 en el que con cierta metanarrativa, Miguel Serrano cuenta por qué cuenta, o por que se cuenta. Son dos capítulos cortitos. Después, el libro sigue dando vueltas a un par de anécdotas durante 300 páginas, sin llegar a ningún sitio, sin producir ningún cambio en ninguno de los personajes, sin una sola línea de diálogo.

Si pudiera volver al día en el que compré el libro, lo extraería de la balda de la librería Laie de Pau Claris, de la más baja, que es donde están siempre todos los libros que busco, leería el tercer capítulo, quizás también el cuarto, y volvería a dejarlo en el estante. Saldría de la librería, quizás como quien ha cometido un hurto o se ha descargado una serie en The Pirate Bay o quizás como una niño pequeño al que sus padres le han dejado leyendo los cómics de Asterix en la sección de libros del Carrefour mientras ellos hacen la compra. en cualquiera de los casos, sin sentirme culpable.

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