Punto de Giro

No voy a descubrir nada a nadie si digo que ser padre es algo que te cambia la vida. No, no es esta la conclusión a la que he llegado reflexionando de madrugada con el bebé en brazos mientras veo alguna temporada de Breaking Bad o Six Feet Under porque ver series es de lo poco que puedo hacer con un bebé en brazos de noche.

Así que ser padre es todo un punto de inflexión y a mí me ha llegado a los 40  A esta edad algunos hombres tienen una crisis, otros tienen teorías. Yo he desarrollado una teoría: La vida tiene un guión con varios actos, como en la narrativa clásica: tres actos, y en cada comienzo de un acto hay un punto de giro, algo que te cambia la vida.

Si la vida fuera una película, estrenar paternidad sería sin dudas un punto de giro del guion, o si fuera una novela, uno de los tres actos. Si este era el final feliz, es que antes, ha habido otros dos actos, en los anteriores tercios de mi vida. El primer acto debió ser casi a los 14. Ahí acabé EGB, no es mal punto de giro. ¿Cuántas películas se han rodado sobre la entrada en la adolescencia? El segundo a los 27, justo  cuando conseguí el primer trabajo “de lo mío”. Por ahora cuadra.

¿Nos ocurrirá a todos lo mismo?¿Tendremos nuestra vida estructurada en tres actos? Pero,  ¿Y si la paternidad es solo el segundo acto? En tal caso algo debió cambiarme la vida a los 20, efectivamente: mi primera novia. Con lo cual,  algo que me cambie la vida de nuevo va a ocurrirme a  los 60. Mejor no saber.

Pero. ¿Y si la vida no es una película sino una serie? Cada temporada tendría sus respectivos tres actos. Es decir, si acaba de terminar el segundo acto, debieron ocurrirme cosas que me cambiaron la vida entre a los 27: que ya lo he citado, mi primer trabajo de verdad y el otro giro de guión debería haberse dado a los 33-34: me fui a vivir a Madrid. Inquietante.

A estas alturas, quiero ponerme a trocear mi vida para ver qué descubro. Sospecho que  si sigo dividiendo mi vida en tercios, tres actos por cada capítulo de esa serie, sospecho que voy a seguir encontrando puntos de giro en el guión de mi vida.  Y esto es así porque tal vez, para convertir un recuerdo en un punto de giro, solo hace falta ponerle el foco para narrarlo.

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